5/8/12

Qué loco... re loco....

Vivencias carcelarias.

Análisis y debate entre compañeros estudiantes universitarios

Nos encontramos tomando unos mates con mis compañeros, en el centro de estudiantes, e ingresa al lugar un  amigo, para saber si le podíamos dar algún tipo de respuesta o ayuda, ante su problema judicial.

Luego de conversar decidimos analizar los puntos específicos de su planteo: dentro de estas instituciones penitenciarias los problema de salubridad son sumamente graves y mínimamente atendidos, conjuntamente con la falta de contención, apoyo psicológica y asistencia social,  alimentación cualitativa y cuantitativa, , derecho de tarea laboral, etc. 

La situación puede resultar confusa, ya que nos encontramos en una de las mas importantes instituciones del país, la cual estaría encargada de una correcta inclusión social conservando el derecho primordial de toda la humanidad, que es la vida.

Aunque en muchísimas oportunidades pudimos haberla quitado, no quita que aunque nos encontremos en este contexto dejemos de ser Seres Humanos, quitándonos nuestros derechos. Más allá, de  que todos piensen que este lugar está hecho para cumplir una función, la verdad es que no la realiza. Nuestro compañero nos viene a hablar de salud, pero para hablar de eso, necesariamente tenemos que ver TODA nuestra realidad, porque es todo un circulo.

Desde el año 2004 la provincia de Buenos Aires viene ejecutando políticas públicas en el ámbito del SPB bajo un estado de excepción. Esto significa -para que el ciudadano común lo entienda- que la contratación de los bienes y servicios que se vuelcan desde el erario público a las cárceles de la provincia de buenos aires sortea los controles de distintos organismos que tienen la función constitucional de ejercer ese papel.



En consecuencia, la propia administración, el ejecutivo, ha flexibilizado los controles y convertido a la contaduría general, tribunal de cuenta y fiscalía de estado, en breves organismos formales sin ejercicio de poder sustancial, a la par de la desarticulación de estos órganos de control de gestión, el poder judicial, básicamente a través del ministerio publico y fiscal, también ha seguido un derroteo similar de relajamiento de sus organismos y funciones.

Las falencias que hoy por hoy vivimos dentro de las cárceles (ni sanas ni limpias a pesar de lo que diga el artículo 18 de nuestra Carta Magna) en materia de salud son gravísimas. La falta de profesionales que han cumplido un juramento a la “Vida” la falta de medicamento, las falta de los insumos,  la falta de atención médica, etc. son una realidad.

“Analizando entre compañeros” los temas que venimos abarcando, otro de los puntos que nos pareció “RE LOCO” es el tema de las sanciones administrativas y castigos varios que padecemos día a día los internos dentro de las cárceles.

Estas sanciones no son sólo “disciplinarias” sino una manera de señalar al “REO” en forma más agresiva. Si un dueño  tiene una mascota atada en el fondo de la casa, sin comer, sin darle agua de beber, sin atender, puede que cuando el dueño de la mascota se acerque, lo muerda por la falta de todo esto.

Mantener a una persona dentro de una celda aislada por semanas y meses, es algo que repercute fuertemente en la persona  allí alojada. ¿Cómo vivir en un rectángulo de de dos metros y medios por tres de largo? 

Los mismos encargados de estos pabellones presentan una actitud perversa y negativa para poder remediar el problema del preso cuando ya se encuentra sancionado, o aislado de la población.



Por otro lado, vivir en los pabellones “de conducta” también es algo digno de sobrellevar. Los encierros en los horarios picos y/o los recuentos de la población, en varias oportunidades causan problemas que no les permiten a los presos desarrollar  con normalidad sus actividades, cocinar, alimentarse, higienizarse, entre otras cosas, y que deriva en  una actitud negativa en el detenido alojado.

Todo eso basta para formar una persona “mala”, consecuencia del mismo “sistema penitenciario”. El encierro nunca es bueno para una persona. Como dice el padre de la sociología Augusto Comte “el hombre es un ser social y no puede vivir  en situación  encierro aislado , porque su naturaleza es ser un ser sociable”.

Vivir en estas condiciones un par de semanas y/o meses dentro de un rectángulo en lo más mínimo permite “mejorar nuestra conducta”, entonces imaginemos lo que sucede si el encierro se prolonga durante años: depresión emocional, dificultades para volver al medio abierto, dificultades para incorporarse al núcleo familiar, marginalidad crónica y como muy probable resultado de todo esto: reincidencia. Y todo por culpa de la propia cárcel.  Qué loco, re loco.          
                                                                  


Volviendo al contexto de encierro nos damos cuenta que dentro de estas falencias de las que ya hemos hablado, está también el impedimento de poder realizar una actividad laboral, sin razón alguna o el impedimento para estudiar o gozar de una salida transitoria o libertad condicional. Siempre todo termina en una interpretación de los señores jueces de la justicia.

A su vez también terminamos siendo víctimas de este contexto de encierro carcelario, con respecto a los pedidos de audiencias con el procurador general de la unidad. Personaje, que no hace falta decirlo, brilla por su ausencia; y quien termina realizando los pedidos de comparendo y/o algún pedido administrativo es el mismo preso acompañado por los familiares que nos vienen a visitar o algún compañero.

El sistema carcelario actual, como ya lo dijera, viola los principios establecidos por el articulo 18 de nuestra carta magna y los pactos internacionales reconocidos por el articulo 75 inciso 22 de la misma, toda vez que al proceder a privar de la libertad a una persona se la condena –ni más ni menos- que al abandono jurídico social con practicas denigrantes como la extorsión judicial aplicada por el señor magistrado y miembros del ministerio publico, quienes en su afán de responder al poder político de turno lo único que buscan es una condena.

No les interesa el problema real que pueda traer a una persona a esta situación (una pena de muerte encubierta). Por eso las cárceles no sirven para una correcta inclusión social, sino por el contrario resultan parte del aparato represivo que excluye a una parte de la sociedad que no ha contado con las mismas oportunidades de educación, formación y capacitación laboral que el resto de la sociedad. Esto continuará. Qué loco.

Gerardo Carrizo



No hay comentarios:

Publicar un comentario