31/3/12

No penarás

¿Qué es y qué no es el abolicionismo penal?

Síntesis y declaración de principios. A propósito de las dudas que la teoría y la praxis de la “no pena” genera en propios y extraños.

A modo de panfleto. Una visión LTF.


El abolicionismo penal es una corriente de pensamiento y/o un  movimiento social cuyo principal objetivo es la erradicación de la cárcel y el sistema penal en su conjunto.

Para el abolicionismo penal los “delitos” son conflictos entre partes. Ni más ni menos que eso. Conflictos que en algún tiempo y espacio el poder de turno etiquetó de esa manera, respondiendo a ciertos intereses y circunstancias claramente identificados con las ideologías dominantes que desde tiempos inmemoriales permanecen ocupando espacios de privilegio a costa de la opresión y sometimiento de la gran mayoría de la población del planeta.

El delito como tal no existe. Es una mera construcción socio-política. Su ontología es cuasi mítica. Su “categorización” y/o “etiqueta” debe necesariamente ser contextualizada.

Por sólo citar un ejemplo, no casualmente en pleno auge de la revolución industrial durante la segunda mitad del siglo XIX la vedette de los Códigos Penales de entonces fueron los “delitos contra la propiedad”.

Política, economía y sistema penal son nociones que siempre deben ser analizadas en conjunto. A no pasar por alto este detalle.




Un abolicionista penal cree que los conflictos deben ser regulados teniendo en cuenta ciertos principios fundamentales:

Debemos buscar soluciones y/o respuestas que favorezcan a ambas partes y que no contribuyan al agravamiento del incidente tal cual lo hace la cárcel y el sistema penal en todas sus formas.

Debemos acercar a los directamente involucrados, devolverles el conflicto que otrora les fuera expropiado por el Estado y darles el protagonismo que realmente merecen.

Incentivar la creatividad de los que vívidamente padecieron las consecuencias del conflicto en cuestión y desalentar cualquier ademán agresivo que pueda llegar a germinarse.

Para un abolicionista penal el sistema penal es venganza en su estado más puro. El ojo por ojo que, parafraseando a Gandhi, hará que -tarde o temprano- todos nos quedemos ciegos.

La violencia genera más violencia. Creer que con ella solucionaremos en algo las problemáticas que de por sí tienen todas las sociedades modernas representa, en el mejor de los casos, un acto de inocente ingenuidad; y, en el peor, un ejemplo más de cómo los poderosos y los sectores acomodados y poco solidarios con los que menos tienen suelen aceptar con beneplácito aquellas estructuras que contribuyen a la eterna indemnidad del statu quo.

Yendo aún un poco más lejos, pensamos con total convicción que la abolición de la cárcel, en su calidad de baluarte por excelencia del sistema penal vigente, traería aparejada la reducción del conflicto social, generando -como consecuencia de ello- una notable merma de lo que comúnmente los medios masivos de comunicación denominan “inseguridad”.

Si los políticos profesionales advirtieran esto quizás echarían mano en forma más frecuente a la teoría y la praxis de la “no pena”.

En esta dirección el abolicionismo penal, hoy mala palabra, podría devenir tranquilamente en política pública pasible de aceptación generalizada.

Para un abolicionista penal el sistema penal es un instrumento de engaño permanente. Selectivo y sectario. Sus “clientes” representan en altísimos porcentajes a las clases más pobres. A los excluidos de siempre.  

Difícilmente el sistema penal se meta con los poderosos, sino por el contrario Poder y Sistema Penal son aliados inseparables. 




Un abolicionista penal descree absolutamente de cada una de las "teorías de la pena". El castigo no reeduca, no previene conflictos ni reconcilia al infractor con la divinidad, no evita la venganza privada ni cohesiona a los actores sociales en un único e indiscutible paradigma social.  

El castigo es castigo. Corporal y visible. Esta es la única realidad. Todas las demás son ideas tendenciosas, absurdas e interesadas que pretenden tapar el sol con el pulgar. Mentiras proclives a darle al Estado prerrogativas morales que claramente no tiene; y a la autoridad eventual, el “brazo armado” necesario para mantener -a capa y espada- su tan preciada posición de mando.

El sistema penal es infligir dolor a seres humanos inescrupulosamente, digitarlos como fichas de ajedrez carentes de sensibilidad alguna. Es tiempo de vida arrebatado en pos de fines francamente irracionales.

Por el contrario, el abolicionismo penal no es un desarrollo meramente académico, snob y/o antojadizo.

Responde a múltiples influencias teóricas y antecedentes prácticos claramente identificables –como los movimientos abolicionistas de la esclavitud o de la pena de muerte, por sólo citar un par de ejemplos-.

El abolicionismo penal no significa pretender que mañana mismo el sistema penal desaparezca o derrumbar las cárceles utilizando la violencia como método.

Tampoco significa no hacer nada ante aquellos acontecimientos hoy catalogados políticamente como “delitos”.

A no confundirse. Que el abolicionismo penal no crea en soluciones punitivas recetadas normativamente por burócratas de traje y corbata, no significa que no promueva la regulación y/o solución de los conflictos referidos recurriendo a herramientas muchísimo más civilizadas, comprometidas, inteligentes y capaces de aportar soluciones únicas e irrepetibles, atendiendo estrictamente a las particularidades también únicas e irrepetibles del caso en concreto.

Se alienta la constitución de mediaciones comunitarias y el traspaso de la regulación de situaciones conflictivas, hoy contempladas en el derecho penal, a la órbita civil y/o administrativa, en el marco de un plan de descriminalización progresiva de conductas y con el respaldo de una "decisión política" clara en el sentido de prohibir la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios.   

El abolicionismo penal no es una isla ideológica. Un abolicionista penal no cree que con abolir el sistema penal todo se soluciona de la noche a la mañana.

Junto con la abolición progresiva y razonada del sistema penal resulta imperioso activar acciones sociales, políticas y económicas que  tengan como objetivo solucionar problemáticas estructurales urgentes como la desigualdad, el hambre, la pobreza, el analfabetismo, la desnutrición infantil, la concentración hegemónica de los medios de comunicación, la multiplicación permanente de monopolios industriales y financieros -amparados por poderes políticos dóciles y justicias amigas-, la discriminación en todas sus variantes, y una interminable lista de etcéteras que no hacen más que evidenciar la enorme cantidad de falencias que quedan aún por resolver.

El abolicionismo penal no es un dogma autoritario ni un canto al positivismo epistemológico que busca hasta debajo de las piedras conocimientos objetivos y empíricamente verificables.

El abolicionismo penal se nutre de dudas e inquietudes permanentes y no de axiomas o mandamientos sacros. El abolicionismo penal es –por definición- un ejercicio creativo, artístico y libertario. Imaginación no punitiva y militancia.

Maximiliano Postay








28/3/12

ONCE


Retrospectiva y 1 apostilla


2012-03-20
“-No recuerdo. Era un nombre corto: Jaime, Soilo o Efraín...Me lo recomendó una amiga como el mejor exterminador y sin condiciones accedí a su procedimiento de llevar a cabo varias visitas a mi domicilio a fin de no convivir más con esa desmedida plaga de cucarachas que tomaban sombra en mis sartenes.
Vaciando las alacenas vi la incrustación en su brazo. La respuesta a mi estupor fue dolorosa. Jaime, Soilo o Efraín era un sobreviviente de Auschwitz. El era entonces solo un niño.”

2012-03-22
Me levanto en uno de esos días en que mi imaginación ha premeditado jugarme una mala pasada.
Recurro a la web.
Envío el siguiente email a quién me habló de Jaime, Soilo o Efraín:
Me levanté y me acordé de lo que me contaste. ¿No habrá sido que el fumigador que sobrevivió a Auswich tenía como procedimiento hacer varias visitas a domicilio a fin de que las cucarachas desistan de alojar la vivienda?
Imagino el siguiente diálogo:
-Todo bien. Nadie con mayor experiencia que yo respecto de que es un exterminio. Tengo fama de ser el mejor exterminador. He sobrevivido a Auswich.
-Nosotras hemos sobrevivido a la genealogía del planeta y de los humanos.
-Ello me merece el mayor de los respetos. Nos iguala ser sobrevivientes. Mi veneno es solo un placebo para los propietarios. Pueden habitar el departamento contiguo donde hace rato ha caducado la garantía de mis servicios.
-Algunos humanos deberían sentir de si mismos la más absoluta repulsión al mirarse en el espejo.
-Es verdad.


2012-03-23
Me avergüenza mi ignorancia de haber escrito Auswich.
Recurro a la web.
www.rincóndelvago.com.ar . AUSCHWITZ: “Allí toda crueldad e infamia, toda bestialidad y aberración, toda atrocidad todos los horrores se habían dado cita para transformar el lugar en un verdadero infierno. Continuas muertes por enfermedades y por inanición, frío, fatigas agotadoras, escorbuto, disentería, traumas e infecciones. El pelotón de fusilamiento acribillaba a docenas a la vez contra un paredón forrado de caucho, para atenuar el ruido del disparo. En la plaza de armas, cinco personas subían a la banqueta. El verdugo les colocaba el lazo al cuello. Con una patada a la banqueta quedaban las víctimas suspendidas. Auschwitz se había hecho famoso por la instalación de la primera cámara de gas, la cual comenzó a operar el día 15 de Agosto de 1940. Lo que más se temía no eran las balas, ni las horcas, ni las cámaras de gas, sino los sótanos de la muerte, o Bunkers, por la lenta agonía, y el martirio enloquecedor del hambre y de la sed.”
Recurro a la web.
Busco en internet al fumigador o algo sobre él y escribo en google "fumigad" y no llego a completar la palabra que una de las opciones principales que aparecen es "fumigadora alemana". mmmm. Mi sensibilidad, mi esquizo, mi melancolía se escaran al instante cuando veo que la realidad supera cualquier tipo de parodia.


2002-06-25
Darío vuelve a su casa en el humide barrio La Fe, partido de Lanús. Ha decidido pasar por la blockera donde trabaja para tomar unos mates con sus compañeros del MTD donde milita.
El país arde. El cuarto presidente en los últimos seis meses se vanagloria de tener el poder de solucionar la inseguridad en seis meses. ¿Ejemplo? Sobre los menores delincuentes: “Los menores asesinos no pueden estar un día en la calle. Deben ser tratados en los cuarteles militares por sociólogos y psicólogos. Esto no es solamente un tema del Gobierno nacional, pero debe haber un plan hacia el futuro. Y acá nadie sabe nada, porque es un país desordenado…”
Es hora pico. Darío sube al tren en Constitución que de tan lleno parece han subido antes a la formación 30.000 personas. Acomodándose en un extremo del vagón la presión de la multitud le hace sentir como el pasamanos donde se apoya está a punto de perforarle la espalda. Inmovilizado procura hacerse espacio mental. Gira la cabeza y le hace un chiste a quién está a su lado:
-¿Este va a Auschwitz?
La mirada del hombre transluce su terrible cansancio y agobio. Le responde:
-No, a Glew…

APOSTILLA
2012-03-24
Voy rumbo al trabajo. Camino por la peatonal Florida que el Gobierno de la ciudad se ha encargado de despoblar de tenderos y ha sembrado  con canteritos llenos de arbustos, policías, cámaras de seguridad y ñoquis civiles vestidos de verde protectores de espacio público. Un hombre camina lentamente al ritmo del peso que lleva bajo el brazo. Con voz no muy alta pregona:
-Espejos, baratitos los espejos. Espejos… 

Silvia Jacobi



19/3/12

¿Qué teta izquierda le tocaron?


Si Ud.  pasa por Pompeya especialmente en horario nocturno le advierto es probable que: lo asalten; lo escupan desde un camión unos 20 tipos que van atrás tipo ganado en la esquina de la Iglesia; la policía le de vuelta la cara si le advierte que a ½ cuadra procuran violar a una mujer;  la policía le de vuelta la cara si Ud. le advierte que un facho asqueroso golpea en el límite de lo verbal a "un pibe de la calle” que le pidió una moneda y el facho lo bardea indeciblemente porque la policía le dio vuelta la cara cuando le advirtió que a ½ cuadra procuraban violar a una mujer; que Ud. bardee indeciblemente a un facho que golpea en el límite de lo verbal a un pibe que ni siquiera tiene techo para pasar la noche y entonces el pibe lo acompañe tomando coraje y le mida la edad mental al facho y no le importe que el facho tenga 15 para tomar la medida correctiva de prometer romperle la cabeza si bardea a una mujer que en la parada del colectivo procuró pararle el carro y que puede ser su hermana. No la hermana del facho sino la hermana que el pibe encontró siquiera momentáneamente y   no estando ya tan solo es quien verdaderamente le paró el carro al facho. El pibe que tiene 20 años y juntó coraje y las monedas suficientes vendiendo estampitas y se toma el bondi con Ud. y quiere llegar a Once donde tal vez encuentre a una conocida que trabaja de puta que le podría llegar a dar  techo por esa noche. Y Ud. se equivoca y se baja una parada antes del bondi atenta  a sus palabras y a explicarle que le restan 10 cuadras para llegar a Once cuando se baje en el Congreso. Y a él se le ilumina la cara cuando se acuerda del edificio y a Ud. se le apaga cuando piensa en para que sirve tal edificio, que cobijo da, y que a Ud. solo se le sumaron dos cuadras.

Es probable que si Ud. pasa por Pompeya en horario nocturno le mangueen una moneda o un pucho. Es probable que Ud. de un billete porque carece de  monedas y/o a partir de ese momento decida ser adicto a la nicotina por las dudas. Porque Ud. no fuma pero tiene miedo. Es probable que si Ud. pasa por Pompeya se encuentre con un facho y con un pibe y con Ud.

Porque Ud. pasa por Pompeya porque es el camino más corto para el regreso a casa e igual se encuentra con el lobo. Porque no importa el camino que elija, Ud. es un transgresor si no se redime a que la realidad es así y “´que ´se ´va ´acer”.

Ud., es un cobarde transgresor si huye.

Ud., es un loco transgresor si se resiste.

Ud., es un transgresor si no se deja comer.

A todo esto a Ud. “la vida” le viene mordiendo los talones desde hace rato. Desde hace no sabe  cuando pero tanto que Ud. se pegunta: “¿Qué fue antes, el lobo o la mordida?”.

Ud. llega a casa y se baja ½ botella de whisky para desinfectar la herida y como le duele mucho, pero mucho, se pega un tiro de 5 Nozinam x 25 mg.

Pero sobrevive.

A la mañana siguiente consulta a su psiquiatra y le cuenta lo que ocurre. Este le da licencia laboral  por 5 días por angustia y episodios panicosos. Su pánico no carece de fundamento pero  Ud. no puede evitar asociar fonéticamente panicosos a “mañosos”, es decir a capricho, a mera arbitrariedad, a locura. Ud. teme presentar dicho certificado en el trabajo. Cuando el psiquiatra que  tiene delante se detiene en preguntar “¿Qué teta izquierda le tocaron?” Ud. desconfía de su suerte y se detiene en observar que bien afeitado está su interlocutor. Acepta los rockets medicamentosos dudosamente y teme llegar a morir de viejo y sobrevivir.

Silvia Jacobi



16/3/12

Medios y Sistema Penal

Apostillas sobre la mediatización del castigo y sus consecuencias sociales                          


I.

La actualidad de los medios de comunicación en relación al tratamiento que hacen de la criminalidad y a la cobertura que realizan de las diferentes actividades de las agencias del sistema penal, es cuanto menos preocupante.

La espectacularidad, la utilización de seres humanos con fines lucrativos, la instalación del miedo, los discursos tendenciosos y la banalización de las problemáticas sociales, son moneda corriente en la televisión, la radio y los medios gráficos.

“El espectáculo puede dejar de hablar de algo durante tres días y es como si ese algo no existiese. Habla de cualquier otra cosa y es esa cosa la que existe a partir de entonces. Como puede verse, las consecuencias prácticas son inmensas”. (DEBORD, 1990, p. 32).

Se explota la rentabilidad del “crimen”. Se negocia con el dolor de los demás, llevando la cobertura mediática a niveles de extrema morbosidad.

En Argentina son harto famosos los titulares del diario Crónica, reproducidos a su vez por el canal de televisión del mismo nombre.

Fondo rojo, letras blancas y una música que recuerda bastante a las marchas militares ultra-nacionalistas del siglo XIX. Racismo, desparpajo informativo o vaya a saber uno que extraña motivación: “Accidente fatal en Flores: Mueren dos personas y un boliviano”, supo leerse alguna vez en algún mediodía frente a la pantalla de la “caja boba”.

II.

Una de las problemáticas que más pueden llegar a preocuparnos en torno a los medios de comunicación y su relación con el aparato punitivo es aquella que se circunscribe a la publicidad del juicio penal. Momento culmine en el cual el sistema represivo del Estado pretende legitimarse cual años atrás lo hacía desde el patíbulo.

Los medios masivos de comunicación, generando juicios paralelos vacíos de garantía alguna, doblegan la violencia estructural, que de por sí tiene el sistema penal.

En el marco de una sociedad globalizada posmoderna e híper industrializada, con los avances tecnológicos que se encuentran en la actualidad a disposición del ciudadano medio, sería necio hablar de la publicidad de los juicios penales limitándonos sólo a lo que acontece en el marco físico de las cortes judiciales.

Los medios de comunicación, y en especial la televisión desbordaron todo posible límite tempo-espacial, llevando lo acontecido en los tribunales al hábitat cotidiano de la real masividad.

La atención directa que el pueblo ejercía en los enjuiciamientos acusatorios típicos de la cultura helénica clásica se ve siglos más tarde suplantada por espectadores que desde el cómodo espacio del salón de sus hogares ejercen diariamente funciones de “contralor” en forma consciente o inconsciente.



III.

Pero ¿qué es lo que les llega a estos consumidores de medios masivos de comunicación? Evidentemente algo muy distinto a lo que en el preciso lugar de los hechos podrían llegar a percibir.

La prensa; sea radial, televisiva o escrita; distorsiona la realidad.

Siguiendo agendas meramente comerciales (LASSITER, 1996, p. 1000), pone a disposición de la muchedumbre lo que en ese momento le proporciona mayores réditos económicos.

En una suerte de retro-alimentación permanente entre la “opinión pública y la opinión publicada” (SCHNEIDER, 1989, p. 78) se genera un círculo vicioso, en el que no se sabe a ciencia cierta si la prensa responde a demandas populares o viceversa.

En una sociedad de masas la ficción suele ocupar un rol aún más determinante que la propia realidad. El simplismo mediático y la presentación de complejas problemáticas reducidas a la voz arbitraria de lo efímero nos muestran escenarios que desde un pensamiento socio-criminológico relativamente serio deben ser fuertemente cuestionados.

Siempre es mucho más atractivo presentar a los miembros carnales del conflicto que deriva en un juicio penal como personajes antagónicos y claramente estereotipados; criminales maliciosos y detestables por un lado y por el otro víctimas virtuosas, hasta en ciertas ocasiones queribles, que en un gran porcentaje de los casos son estructuradas desde lo escénico como incapaces de provocar la reacción que el victimario finalmente tuvo.

Esto contribuye necesariamente a la lógica de razonamiento que nos lleva a pensar en el criminal como un enemigo social y no como un ciudadano que perjudicó a otro.

Se lo demoniza y a partir de ahí nos creemos con el derecho de tratarlo como algo diferente a un ser humano. Ente peligroso que como tal tiene menos atribuciones que el ciudadano no “desviado”.




IV.

Igualmente grave son las consecuencias sociales que se generan cuando la prensa asociada a los poderes del Estado -o siguiendo simplemente el ánimo de lucro natural de su actividad- recrea “modas delictivas” de dudosa verosimilitud material.

La mecánica mercadotécnica de los medios de comunicación es la siguiente: publican una noticia sobre determinado delito, si esta noticia tiene buena recepción desde el punto de vista de la cantidad de ejemplares vendidos o si tiene buen rating, de ahí en adelante se dedicarán a publicitar hechos de características similares.

La cantidad de páginas dedicadas a este tipo de sucesos, el lenguaje utilizado para referirse a los protagonistas de las historias criminales, la utilización de imágenes, ediciones, música de fondo, entre tantos otros detalles, están fríamente calculados.

En otro orden de ideas, vale decir que la prensa y sus particulares métodos, a su vez, puede llegar a afectar a los propios testigos judiciales (LASSITER, op.cit., p. 968) generando en sus imaginarios nociones distintas a las que el propio sujeto efectivamente vio, sintió o escuchó.

El llamado “witness marketing” resulta por demás problemático. Testigos declarando fuera del ámbito de la corte y medios de prensa luchando vorazmente por la primicia.

Finalmente planteo con preocupación la posibilidad de que en algunos casos la prensa adopte como propias funciones de investigación que no debería tener, tal es el caso del ejemplo de la serie “XY ungelost” que durante años en pantalla en Alemania, Suiza y Austria proporcionó datos para el esclarecimiento de casos pendientes de resolución, publicando incluso fotos de personas relacionándolas con la comisión de “delitos” sin que éstas aún hayan sido condenadas en juicio.

V.

La morbosidad del espectáculo judicial llevado a un extremo tal que en si misma representa un castigo anticipado para el imputado, también es algo que debe ser atendido.

Para evitar esto no basta tan solo con limitar el obrar muchas veces despiadado de la prensa, sino que hay que realmente tratar al individuo como a un ser humano inocente hasta que una sentencia firme determine lo contrario.

El maltrato recibido de parte de los jueces o los espectadores del juicio, llámese familiares de la víctima, llámese personas sin ningún tipo de relación con el caso, son cuestiones que deben ser completamente repelidas -al igual que las sanciones preventivas, o la exposición del imputado con esposas u otros elementos estigmatizantes-.

También es menester evitar prácticas arcaicas por definición, que llegan hasta el patético extremo de darle rasgos circenses incluso a la propia muerte.

Repudio enérgicamente, por solo citar un ejemplo, la publicación de las últimas palabras de los condenados a la pena capital que el Estado de Texas lleva adelante en su sitio web oficial. (Véase: http://www.tdcj.state.tx.us/stat/executedoffenders.htm).

Por último resta analizar cómo se relaciona el instituto de la publicidad del juicio penal con el derecho que todo individuo tiene a preservar impoluta su esfera de intimidad. Otra cuestión largamente debatida que siempre suele generar más interrogantes que respuestas.

Nuevamente creo imposible la formulación de reglas absolutas. Lo determinante para equilibrar la relación de estos dos derechos en latente conflicto será recurrir al análisis pormenorizado del caso específico.

Con la prensa y desde su indubitable rol masificador las posibles perturbaciones a este delgado espectro fueron incrementándose.

Definir hasta qué punto la publicación de noticias relacionadas a hechos delictivos resultan afectaciones concretas a la prerrogativa “intimidad” no es tarea sencilla.



VI.

Las problemáticas son infinitas. Lo público, lo privado, el poder, el no poder y tantas otras complejas parcelas analíticas tiñen cualquier aproximación que podamos hacer al respecto.

Entre tantas vacilaciones, una única certeza: todo lo expuesto, jamás puede ser concebido como algo aislado.

Un modelo económico y político se nutre de todo lo aquí puesto en crisis. La cárcel, y el sistema penal en su conjunto, son por así decirlo sólo el “brazo armado” de un grupo ideológico represivo mucho más gigantesco y amenazador.

Como bien apunta Francesc Barata a “La experiencia mediática no podemos considerarla como algo ajeno a la sociedad, sino que hay que contemplarla como un elemento más del devenir social” (BARATA, F., 2003, p. 15).

Nada es casual. Todo tiene un contexto. Estudiar la controvertida relación existente entre los medios de comunicación masivos y el “crimen”, el control social y sus vericuetos, prescindiendo de las circunstancias históricas, políticas, económicas y culturales que la rodean es un acto de irresponsable e inaceptable reduccionismo.

Maximiliano Postay

BIBLIOGRAFÍA MENCIONADA:

BARATA, F., “Los mass media y la cultura del miedo”, en Revista Panóptico, nº 6, 2º semestre 2006, Virus, Barcelona

LASSITER, C., TV or not TV. That is the question, en The Journal of Criminal Law & Criminology, Vol 86, Nº 3, Northwestern University, Chicago, 1996

SCHNEIDER, H., La criminalidad en los medios de comunicación de masas, en Doctrina Penal, Año 12, Nº 45/48, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1989

DEBORD, G., Comentarios sobre la sociedad del espectáculo, Anagrama, Barcelona, 1990








13/3/12

La voluntad y la Razón


Carta enviada por Silvia Jacobi a las autoridades del Centro de Estudios Psiquiátricos –CEPSA- (OSECAC), sito en San Martín 1028, Avellaneda, Provincia de Buenos Aires.

La denuncia de los hechos narrados fue presentada frente a la Superintendencia de Salud y el INADI.


Recuerdo un fragmento de Víctor Hugo, que un fantasma me envió, que argumentaba que es bueno contar con algún enemigo para no sentirnos tan seguros.

Es difícil desprenderse de un pensamiento que se eleve más allá de lo personal para dar cuenta de la experiencia de la verdad. La confidencia personal desalienta a los lectores adictos a leer lo real con la creencia de que la ficción es el salvavidas de lo imposible. Quedan fuera de esta norma las experiencias del Dalai Lama o del criminal político o psiquiátrico del momento por ejemplo, que siempre brindan la posibilidad de fumar bajo el agua.

No sé muy bien cuando comenzaron los embrollos existenciales y/o psicopatológicos con los que alguien puede catalogarme como demente muy ligeramente y sin ninguna argumentación estrictamente judicial, fechada y firmada. Si fui declarada insana judicialmente acorde a las normativas que valen, no consta.

Perdón, cuando me refería a que no sabía muy bien cuando comenzaron los embrollos no me refería a mi persona, se entiende…

Bueno la intriga ya está fundada. Se preguntará quién esto lee a que circunstancias me refiero. El 16 de junio del año 2011 padecí, de acuerdo a la terminología que refieren los profesionales que me atendieron, de una descompensación psicótica, con rasgos manipuladores, impulsividad y consumo de sustancias psicoactivas.

No vale la pena demasiado aclarar que venía consumiendo cocaína los últimos siete meses y no años. Lo cierto es que más allá del tiempo y los prejuicios que el común de la gente o inclusive un médico como portavoz con cierta autoridad científica, racional y/o moral pueda tener respecto de dicho consumo, para el intensísimo dolor que padecía en ese momento las drogas eran una especie de paliativo.

Yo no desconocía la utilidad nociva de las sustancias psicoactivas de la que estaba haciendo uso, pero mis ideaciones “autolíticas” tenían su límite. Con la cordura que conservaba más allá del dolor que sentía, decidí internarme.

Mi familia y amistades fueron “continentes” y no “disfuncionales” como se cita en mi historia clínica en un primer término y contradictoriamente en la respuesta que la institución donde estuve internada envía a mi obra social.

Mi entorno familiar, profesional y de amigos me apoyaron enormemente y les estoy muy agradecida. Concurrían a la clínica para interiorizarse de mi estado independientemente de no poder verme por no ser día de visita y no se conformaban con algún llamado telefónico o verme los días estipulados como quién cumplió y ya está, delegando la preocupación y la responsabilidad en su totalidad en aquellos que dentro de la institución donde me encontraba eran responsables de ayudarme con un tratamiento médico y humanitario adecuado.

Creo que un buen profesional no es un tecnócrata o una especie de termómetro medicamentoso o un simple observador, sino que es capaz de tener un comportamiento donde su paciente debe no solo “ser supervisado espontáneamente y dos veces por día a través de un sistema de observación directa y permanente” como figura en la fotocopia del libro de guardia del sábado 18 de junio, “sin novedad”; porque dicha supervisación no tiene correlato con la desatención y falta de comunicación absoluta a la que fui sometida en “un cuarto de contención” como consta si en mi historia clínica desde el viernes 17 hasta el domingo 19 del mes referido.

Lo que cuento si son “datos exactos” pues tienen su fundamento en documentos textuales que los profesionales que me atendieron se encargaron de escribir en detalle en el libro de guardia, en su respuesta a la obra social que pago mensualmente y la respuesta de esta última a la requisitoria de la Superintendencia de Salud. Obra “social” en quién confío la recaudación de parte de mi salario en pos de la calidad de atención médica a la que están comprometidos y no vale ahora se amparen en mi libre albedrío de no elegirlos pues en pretérito lo que refiero ocurrió y no testificado por mi sino por lo expuesto y no realizaron la más mínima auditoría medica de mi internación pese a haber cobrado por anticipado.

¡Pero qué desorden narrativo!

Igual confío en que el lector sigue ahí y va tejiendo los hilos de algunas conclusiones.

Decidí internarme voluntariamente el 16 de junio del 2011. No existió intervención judicial mediante que me declare “demente judicialmente”, ni dictamen de ninguna especie que sea del orden de lo afectivo o profesional que me obligue a ello. Sí consenso con aquellas personas cercanas a mí y a la situación por la que atravesaba: familia, amistades, profesionales dentro del área de la salud.

Era plenamente consciente que me superaba el dolor que sentía y la adicción a las drogas empeoraba mi situación. Pese a mis ideaciones “autolíticas” podía razonar como para optar por la vida. Mi deseo de vivir, mi integridad como persona que es amada y respetada y el deseo de corresponder de igual manera, con amor y el consecuente respeto.

Soy plenamente consciente que hay quienes prefieren el salvavidas de plomo de la injuria y la mentira a las disculpas. Espero que si no pueden disculparse porque ello implicaría consecuencias indeseadas al menos reflexionen sobre su proceder. No espero otra respuesta que la reflexión sobre lo ocurrido.

Lamento que los profesionales que me atendieron sin respaldo jurídico médico pertinente argumenten mi demencia, hecho que considero injurioso frente a todo lo expuesto y a lo que ellos saben para de modo igualmente patético negar toda razón a mis reclamos de su accionar poco humanitario y consecuentemente poco profesional victimizándose de la “vicisitudes por las que han tenido que pasar tanto el personal de la institución, como su Director Médico” para mi tratamiento.

Para el lector que no esté al tanto de los hechos o de su memoria frente a una dolencia física y mi reclamo de atención nadie me asistió. No ingresé a dicha clínica con otro tipo de agresión que no fuese sobre mi persona y por dicho temor hacia mi decidí confiar en otras personas para mi cuidado.

No reaccioné sino con enojo ante la desatención de mi dolor físico el viernes 17, al que por respuesta solicité en pleno derecho se llame a mi familia y externarme.

Me encerraron en un cuarto de contención dopada junto a mi vómito y empapada en mi orín por no poder levantarme del colchón en el piso donde estaba.

Ningún profesional habló conmigo ni examinó mi estado y si lo hizo tal cual consta en la fotocopia de la guardia del día 18 fue a través del cuadrado de 20 x 40 cm aproximadamente en la puerta metálica de dicho cuarto que ustedes consideran “sistema de observación directa y permanente”.

Nadie notificó a mi familia y cuando ellos estuvieron al tanto de lo acaecido también se enojaron de modo que pasaron de ser continentes a disfuncionales. Espero mis palabras los pongan al tanto que no soy yo su enemiga sino que he pasado por dicha institución en un momento crítico de mi vida y sabrán de ustedes con quién estoy agradecida y quienes tienen que hacer el recuento de los fantasmas de su accionar.



Silvia Jacobi


10/3/12

El Abolicionismo Penal existe en Brasil

Aunque para nosotros sea poco conocido, la teoría y praxis del no castigo, tiene cierto nivel de desarrollo en nuestro país vecino.



Según pudo contarnos María Lucía Karam, jueza abolicionista brasileña, que en los años ochenta se destacó por su tendencia a no condenar a personas acusados de haber cometido delitos tales como la tenencia o el consumo de drogas, el abolicionismo penal llega a Brasil en la década del ochenta del pasado siglo XX, de la mano del profesor holandés Louk Hulsman.

A diferencia de lo que ocurrió en el resto de Sudamérica, donde el derecho penal mínimo de Alessandro Baratta caló hondo en los claustros académicos de la por entonces denominada criminología crítica o criminología de la liberación, en Brasil el autor de culto por aquellos años fue este simpático norte-europeo signado por el paso por un campo de concentración nazi durante su juventud y una incansable actividad gubernamental en los Países Bajos, estado en el que logró reducir la cantidad de reclusos de 55 a 18 cada 100.000 habitantes en pocos años.

La primera obra abolicionista que llega a Brasil fue “Peines perdues”, de Louk Hulsman, traducida por la propia Karam.



Poco tiempo después se traducirían textos de Christie y Mathiesen y los mismos brasileños empezarían a desarrollar sus propias reflexiones.

Entre las obras más destacadas del pensamiento abolicionista en Brasil pueden mencionarse la antología de textos publicada como “Curso Livre de abolicionismo penal”, las conversaciones libertarias de Edson Passetti y el texto de Karam “De crímenes, penas y fantasías”.

Paralelamente aparecieron revistas, cursos, seminarios y hasta programas de televisión.

Desde el punto de vista teórico, sin dudas el principal aporte de esta nueva corriente fue el concepto de “Heteropía libertaria” de Passetti. Para el autor brasileño la heteropía, a diferencia de la utopía, se encuentra al alcance de nuestras manos y puede materializarse incluso desde la vida cotidiana.

Ambas cosas se complementan. El fin utópico, casi inalcanzable, y los medios imperceptibles a priori, del quehacer transicional.  

De la mano de Karam, el tema “drogas” también apuntaló el desarrollo del abolicionismo penal en Brasil. Anti-prohibicionismo, legalización y discusiones en torno a la constitucionalidad o no de tipos penales que cuestionen actividades privadas como puede ser el hecho de consumir una línea de cocaína o un cigarrillo de marihuana, empezaron a ser frecuentes en los ámbitos de discusión socio-jurídico penal brasileños.

Fieles a sus raíces libertarias los abolicionistas brasileños difunden sus ideas, plenos de convicciones y entusiasmo pero sin ánimos de adoctrinamiento.

En este sentido María Lucía Karam supo decirnos que no obstante ser muy difícil la divulgación de ideas tan radicales como las abolicionistas, su optimismo se fundamenta en el hecho de que cada vez que ella tiene la posibilidad de hablar en público, al menos una persona se le acerca ofreciendo ayuda y reclamando mayor información.

Cabe destacar la importancia que los abolicionistas brasileños le dan a la difusión de sus ideas, reuniones y proyectos desde internet.

Por sólo citar un ejemplo www.nu-sol.org publica las diferentes ediciones de la revista anarquista y abolicionista penal Verve, los eventos anarquistas y abolicionistas que pueden resultar de interés y diferentes trabajos clásicos y contemporáneos sobre anarquismo y abolicionismo.

También en este sentido deben destacarse algunas limitaciones.

Brasil, no obstante ser el país más grande y poderoso del continente, tiene el "problema" de ser uno de los pocos Estados latinoamericanos en los que no se habla español; por ende la tendencia –voluntaria o involuntariamente- es a cerrarse y generar micro-climas de exclusivo predominio portugués-parlante.

La integración del abolicionismo brasileño con otros simpatizantes y/o agrupaciones abolicionistas desparramadas por el resto de Latinoamérica es imprescindible si lo que se pretende es tener una incidencia regional realmente significativa. A trabajar en ello.

Maximiliano Postay

7/3/12

Prohibicionismolandia



TOUR GRATUITO. PROHIBIDO COBRAR. PROHIBIDO NO COBRAR. PROHIBIDO PAGAR. PROHIBIDO NO PAGAR. PROHIBIDO DEVELAR LA DERROTA. PROHIBIDO GANAR. SOMOS ESTUPIDOS, PROHIBIDO CONTRADECIR NUESTRO EPITAFIO.

I.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. Una tierra de oportunidades, si lo que se busca es hacer cosas que no sirven para nada y ganarse el voto de alguna señora de Barrio Norte, Recoleta o Belgrano R.  

Bienvenidos, pasen, pónganse cómodos. Fascinante geografía de decisiones pelotudas. Sombras chinescas. Reduccionismo. Eficacia sobreactuada. Inmediatez santificada. Mucho botox, comportamiento de manual, doble moral y cinismo.
Que vivan los fumadores subacuáticos. Que vivan las “manos negras”. Los cliches. Los opinólogos a sueldo.

Aquí se dice que las putas son horribles. Que coger sin amor es horrible. Y que ser un proxeneta es más horrible todavía.  Aquí se dice que los departamentos privados y cabarets deben ser clausurados; aquí se dice eso y al mismo tiempo se le regala un viajecito a las Bahamas a una secretaria, con el propósito de ligar algún que otro favor sexual.
”Eso no es pagar por amor. Eso es ser un caballero. Usted no entiende nada mi amigo. Lo suyo es envidia pura”. Un fulano de traje prende su habano, se acomoda su panza con ambas manos y le manotea el culo a la primera adolescente que pasa por su lado. Exhala una carcajada hilarante, me mira con  cierto auto-fanatismo y ensaya la primera pitada. El humo dibuja un signo fantasmagórico sobre su rostro excitado. De fondo suena una canción de Cacho Castaña.

Aquí se intenta terminar con la problemática de la promoción de la prostitución y la supuesta apología mediática de la “trata de personas” prohibiendo el mitológico “rubro 59”.[1]
La respuesta de la masa no tarda en llegar. El “rubro 59” desaparece casi por completo. Un éxito.

Los políticos iluminados que propusieron su derogación se rasgan las vestiduras. Sueñan con su inmortalidad en los libros de historia. “Ya hablarán de nosotros, entre guardapolvos, gomas de borrar y lápices de grafito”. La música cambia repentinamente. Marcha triunfal. Giusseppe Verdi vestido de jugador estrella de la selección nacional de fútbol, ingleses apilados, Victor Hugo, relato memorable y barrilete cósmico. 
Silencio, sorpresa. Habilidad gramatical. Dogmas destruidos. La nueva tendencia ofrece el primer veredicto: muerto el “rubro 59”, la rabia por el polvo fácil sigue ultra vigente: “Señorita soltera busca hombre para relación informal”. Salto a la cerca. Página sesenta y pico del “gran diario argentino”.

Risas, escándalo, cine mudo. El gordo y su habano se van por los aires. El gordo pisa la cáscara de una banana, un payaso lo mira y le tira agua en los ojos con una pistola plástica. El gordo se levanta y vuelve a caer esta vez de trompa al piso. Aparecen siete enanos disfrazados de Hannibal Lechter y al oído le susurran el nuevo hit de Justin Bieber. El gordo corre, casi sin ropa.
Primer Acto: Prohibir da felicidad; Segundo Acto: Prohibir motiva la creatividad del impedido; Tercer Acto: Prohibir ridiculiza al artífice de la prohibición.  


II.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. “Gobernador, Gobernador. Quiero solucionar un problema gravísimo. Los chicos están como locos. La noche los vuelve satánicos. Gobernador, Gobernador. Usted que todo lo puede. Usted que todo lo sabe. ¿Qué se le ocurre?”.
El líder rasca su barbilla. Mira fijo a un asesor que no asesora. Misterio. Suspenso. Ansiedad. El líder no puede esperar. Se debe a su público y lanza una respuesta.

Un E.T. platense une su dedo índice con la nariz del jefe distrital. A pocos metros del lugar, un ejército de aduladores rentados festeja la iniciativa de su referente. A partir de ahora todos los boliches bailables a los que concurran los jóvenes bonaerenses deberán tener estricto horario de finalización. Queda absolutamente prohibido que cierren después de las 5:30 am.[2]
Brillante, superlativo. Estructuralmente superior. “Anuncien la medida con bombos y platillos. Esto seguramente ha de posicionarme como presidenciable”. Voceros, papeles al viento, medios de comunicación, conferencias de prensa. Más, me das cada día más. Valeria Lynch.  

Silencio II. Parece que eso de salir todos a la misma hora genera muchos disturbios. En los lugares donde hay más de un boliche (generalmente suelen estar bastante próximos unos con otros) los jóvenes se encuentran masivamente a la salida. Acumulación. Muchedumbre y muchas veces caos. Encima todavía es de noche y los riesgos de camino a casa se multiplican como consecuencia de ello.
Acto megalómano suspendido. El Gobernador sufre un ataque de epilepsia. Benny Hill corretea rubias en el salón principal de la Casa de Gobierno. Nuevamente aparecen siete enanos, esta vez disfrazados de motonautas. Lluvia de sillas. Entre el tumulto se hace presente el club de fans de Kapanga, y en homenaje a su banda de culto recitan la letra de “el mono relojero”, cual coro Kennedy. La primera dama provincial promociona sus perfumes. Dos estatuas vivientes ven caer su maquillaje. Otra vez el mismo payaso de antes y su pistolita carnavelesca haciendo de las suyas.


III.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. Las drogas están prohibidas hace años y la historia no cambió ni una coma. El negocio crece. Las muertes se multiplican. No aprendimos nada con las consecuencias de “la ley seca”. Seguimos recitando “padresnuestros”. Dios, falopero mío, armate un  “cigarro” con tu corona de espinas. A la cárcel van los perejiles. Se prohíbe el consumo de estupefacientes, se prohíbe su tenencia; el Estado imperializa su tan particular moral, coloniza almas, ejemplifica, obliga;  y ¿nos quejamos de Cameron y su séquito de piratas? Vaya paradoja. 

Bienvenidos. Abrazo de oso para todos.
Cuánto tiempo sin verte. Estás igual.

Aquí un “noticiero” es “contenido no apto para niños y adolescentes”. No vaya a ser que a los pibes se les dé por estar informados. Está bien. Hay que reconocerlo. Es cierto. Muchos periodistas son despreciables, pero tampoco es para tanto…
Bienvenidos. Tapate los ojos. En la televisión hay una teta. Pezón, pezón. Círculo vicioso que alimenta degenerados. Corrupción maternal. Desecho tóxico.

Yo te aviso cuando puedas volver a mirar. No hagas trampa. Te estoy vigilando.

Maximiliano Postay









[1] http://www.perfil.com/contenidos/2011/07/06/noticia_0009.html
[2] http://www.taringa.net/posts/noticias/3856260/Scioli-se-puso-la-gorra-y-apaga-la-noche.html