10/11/13

Cada vez falta menos...


Contra-Congreso de No Derecho Penal

21 y 22 de noviembre de 2013

Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (pero del lado de afuera, en la plaza al costado de la entrada lateral)

Actividad Horizontal, Abierta, Gratuita y al Aire Libre


CRONOGRAMA

DÍA 1

Jueves 21 de noviembre

16:30 hs.

Presentación a cargo de los organizadores
¿Por qué hacer un contra-congreso? ¿Por qué de “no derecho penal”?

17 hs.

Conversación N° 1

Mujeres y Sistema Penal. Pasado, presente y futuro de una relación atravesada por la lógica del patriarcado.

18:30 hs.

Conversación N° 2

Sistema penal y medios de comunicación. Experiencias, ideas y herramientas para contrarrestar la hegemonía punitiva.

20 hs.

Conversación N° 3

El abolicionismo penal como política pública posible.  Realismo no punitivo e intervención práctica.   

DÍA 2

Viernes 22 de noviembre

17 hs.

Conversación N° 4

Adolescentes, “pibes chorros” y demagogia punitiva. Propuestas de abordaje para más inclusión y menos encierro.

18:30 hs.

Conversación N° 5

Militancia y organización intramuros. Tácticas y estrategias de resistencia frente a la cárcel y el encierro en todas sus variantes

Conversación N° 6

El día después de la cárcel. Hipocresías y contradicciones del Estado. Entre el mito resocializador y la realidad del abandono 

                                                                                                   


DINÁMICA:

Intervenciones poéticas y separadores musicales en vivo a lo largo de toda la jornada

Desaparición total de las jerarquías discursivas.

Académicxs consagradxs, estudiantes universitarios y profesionales del derecho o disciplinas afines ocuparán idéntico lugar que militantes de base o personas que en carne propia hayan padecido alguna de las problemáticas abordadas.

Cada conversación estará coordinada por una persona designada a esos fines, cuya única misión será garantizar la circulación fluida de la palabra.

Cada conversación contará con invitadxs especiales, vinculados a la temática específica que pretenda abordarse.

Los invitados especiales no son “panelistas”. 
Sus intervenciones introductorias deberán ser breves y funcionar como meros disparadores de debates colectivos más amplios. 


6/11/13

ALPEC. Bronca y dolor. Una foto, una oportunidad perdida


 
Por estas horas la Universidad Nacional de la Matanza asiste a un evento que huele a oportunidad perdida. A puñal. A golpe certero. Una vez más, como tantas otras veces el oscurantismo político preso de “sagradas coyunturas” le gana la pulseada a la verdadera vocación transformadora. La militancia se desvanece. Las convicciones ya no son determinantes. La demagogia destruye las ideas de fondo, las contamina. La demagogia reverencia la pobreza argumental y, sin más, retrocedemos casilleros a velocidades incuantificables.

Tenían absolutamente todo para barajar y dar de nuevo. Tenían consenso. Tenían apoyos. Tenían a los principales referentes latinoamericanos de la criminología y el derecho de su lado. Tenían vocación. Tenían voluntad. Tenían logística. Tenían recursos. Ganas de darle al pensamiento crítico de la región una impronta autóctona. Ganas de juntarse, de interactuar. Tenían la mística del pasado que regresa, el antecedente de la “criminología de la liberación”. Tenían futuro. Tenían coherencia. Tenían todo eso, pero ahora sólo tienen una foto con Ricardo Casal.
 
 

Estoy con muchísima bronca. Sin ganas de medir mis palabras. Hablo en caliente. No puedo hablar de esto en otros términos. Lo que sucedió hace pocos minutos en el Congreso organizado por ALPEC (Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología) me duele profundamente. No logro entenderlo. O sí. Pero entenderlo duele aún más que la incomprensión absoluta.

A veces soy demasiado ingenuo. A veces realmente creo que hay cuestiones que no se negocian. Y que si escribís de una manera, lo mínimo que podemos exigirte es que actúes en idénticos términos.

Son mis amigos. Mis referentes. Los siento cercanos. Los admiro. Los respeto. ¿Por qué carajo se prestaron a compartir ni más ni menos que una apertura de un congreso de semejante prestigio con un personaje tan nefasto como el actual Ministro de Justicia del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires?

No todo debe mezclarse. No todo debe ensuciarse. No todo da lo mismo. La tolerancia cero, la represión, la mano dura, la exaltación de las políticas punitivas, la complicidad con la tortura y una infinidad lista de etcéteras que sin duda alguna acompañan -casi por inercia- la figura de Ricardo Casal, no pueden ocupar  los mismos espacios que, por ejemplo, el pensador que popularizó en la Argentina y en la región la teoría agnóstica del derecho, la criminología cautelar o la selectividad por vulnerabilidad del sistema penal.

¿Acaso se imaginan a Rudolph Giuliani sentado en la misma mesa con Loic Wacquant, a Margaret Thatcher dialogando de igual a igual con Louk Hulsman o Stanley Cohen o a Alessandro Baratta o Massimo Pavarini compartiendo escenarios con Silvio Berlusconi? ¿Y entonces? ¿En qué estaban pensando? ¿Por qué lo permitieron?

Con el Gobierno Nacional hay idas y venidas, contradicciones muy fuertes, pero filtraciones también destacables. Al Gobierno Nacional podremos discutirle infinidad de cosas, pero por lo menos hay cierto margen para el diálogo y la construcción de algún escenario superador en alguna que otra materia específica. Con Casal y cía. esto claramente no es posible.

Que te sientes con el Gobierno Nacional incluso puede leerse como una estrategia política inteligente, merecedora de reproches únicamente  desde cierto “purismo ideológico” que bajo ningún punto de vista me identifica; pero que te sientes con Casal es demasiado, simplemente inaceptable.

No hace falta explicitar su currículum vitae o ensayar una mini biografía al estilo wikipedia. Con escuchar a los presos del sistema penitenciario bonaerense (y/o a sus familiares) y que ellos mismos te cuenten que significa Casal es más que suficiente.

No hay que ser un genio para saber que Ricardo Casal no tiene nada que ver con aquellos cuestionamientos que ALPEC pretende (o pretendía) poner sobre la mesa de la discusión acerca de la “cuestión criminal”. Basta con escucharlo hablar algunos minutos, con poner su nombre en google, con meterse en la página web de su cartera de gobierno o con simplemente preguntar qué opinan sobre él las organizaciones de base que día a día caminan de punta a punta la Provincia de Buenos Aires. Insisto. No hay que ser un genio. Insisto ¿por qué carajo lo hicieron?

Me hubiera encantado estar discutiendo en este documento, pronunciamiento o carta abierta otras cuestiones también sumamente relevantes. Manifestar mi repudio por la no inclusión del abolicionismo penal como temática de referencia en los diferentes paneles de la actividad. Manifestar mi rechazo por el formato del congreso y por no abrir el juego a otros sectores que por fuera de la academia también tienen mucho para decir. Me hubiera encantado únicamente tener que decirles “tibios”, precisamente por no asumir estos riesgos o enunciar teórica y políticamente las falencias del agnosticismo zaffaroniano.

Me hubiera encantado estar discutiendo ideas. Tácticas y estrategias. Me hubiera gustado no sentir lo que siento. Bronca, dolor. Sí. Eso. Nada más.
 
Maximiliano Postay

 

1/11/13

La Pampa, Habeas Corpus Correctivo Colectivo y Militancia Abolicionista


Pronunciamiento LTF N° 2: Adhesión a Habeas Corpus Correctivo Colectivo en beneficio de los presos de la provincia de La Pampa, encerrados en jaulas fuera de los límites de su provincia y a cientos de kilómetros de sus residencias y entornos familiares.   

 

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 30 de octubre de 2013

 

El espacio abolicionista del encierro y toda otra variante punitiva Locos, Tumberos y Faloperos (Espacio LTF) a través del presente comunicado manifiesta su pública adhesión a la iniciativa de la Defensoría General de la Provincia de La Pampa de cuestionar abiertamente a través de un habeas corpus correctivo colectivo (“Shena, Roberto Emanuel y otros”, causa N° 9221/2) la situación de los detenidos juzgados por tribunales ordinarios pampeanos alojados en dependencias del Servicio Penitenciario Federal localizadas en otras provincias, a cientos de kilómetros de sus lugares de residencia al momento de consumarse el hecho que oportunamente motivó la detención y de sus entornos familiares más próximos.

La acción judicial, impulsada personalmente por el Defensor General de la Provincia de La Pampa Eduardo Luis Aguirre y el Defensor Oficial de Ejecución Penal de esa provincia Alejandro Javier Osio, no hace más que dar visibilidad a una situación angustiante e inaceptable que lamentablemente no sólo viven los presos pampeanos sino buena parte de los detenidos del país.

No conformes con la exclusión que en sí mismo representa el encierro carcelario, el sistema dominante facilita la consumación de agravantes sumamente perversos, inaceptables incluso de acuerdo a los parámetros elementales del hoy vigente Estado de Derecho.   

Los “delincuentes” tratados una y otra vez como “personas de segunda” no sólo parecerían merecer las atrocidades de “la jaula” y sus más que obvias consecuencias nocivas, sino también que sus familiares no tengan ni la más remota posibilidad de acercarse hasta sus celdas para intercambiar, cuanto menos, algunas palabras.

Hipocresía en su máxima expresión. El mismo sistema que permite estas variables, reza en su normativa vigente que la finalidad de la pena privativa de la libertad ambulatoria es la “reinserción social”.

Lamentamos decirlo con este énfasis, pero dichas contradicciones, a veces no son tales, sino por el contrario, constituyen la lógica medular del sistema penal pasado, presente y futuro, desde su génesis moderna allá por el año 1215 hasta nuestros días. Mal que nos pese, en materia represiva, la exclusión es ni más ni menos que una “política pública”.

No obstante lo dicho, lo urgente no desmerece lo importante ni viceversa. Más allá de sostener públicamente una postura “abolicionista penal” que como tal plantea como primordial necesidad la construcción de prácticas de resolución y/o regulación de conflictos sociales superadoras del encierro y con una matriz claramente no punitiva, creemos obligatorio y sumamente necesario acompañar activamente este tipo de reivindicaciones particulares. Nuestra militancia política así lo ratifica.

Mientras el encierro exista, que exista de la manera menos cruel. Sin descuidar el objetivo de fondo, pero conscientes de que del otro lado de la reja, hay seres humanos sufriendo. Aquella revolución o transformación radical que pierda de vista el eje de “lo humano” estará condenada a sembrar barricadas en aulas oscuras, libros rimbombantes o títulos académicos en la pared, pero jamás a incidir con contundencia en ese complejo macroclima que habitualmente llamamos “realidad”.

Luchar por la dignidad de los compañeros privados de su libertad y sus familiares, mientras construimos un cambio de paradigma cultural que tenga como propósito que la miseria del encierro y la cultura del castigo desaparezcan de la faz de la tierra, es también, al menos para nosotros, una práctica abolicionista penal.