16/2/12

Bronca e imaginación no punitiva


A propósito de la tragedia en la cárcel hondureña.[1]

Ayer murieron más de 350 personas en Honduras y no fue ni por un terremoto ni por un tornado ni por la caída de doce meteoritos ni por un atentado perpetrado por la reencarnación del mismísimo Bin Laden. Murieron ni más ni menos que por estar en la cárcel. Murieron por segunda vez. Murieron incendiados. Atrancados por la propia desidia del aparato burocrático más feroz y organizado que la historia universal recuerde: el sistema de castigo penitenciario.

Ayer murieron más de 350 personas, y no es la primera vez que esto sucede, ni mucho menos la última.

Desde que hace más de dos siglos se decidió que el castigo en plazas públicas había pasado de moda y que lo conveniente –en consecuencia- era esconder la brutalidad de las condenas tras potentes barrotes de acero, la cárcel no paró de crecer, desarrollarse y promoverse como única alternativa frente al conflicto social denominado arbitrariamente “delito”.


No obstante esto la realidad indica que todos los objetivos propuestos desde aquella institución han fracasado largamente.

La cárcel no  cumplió nunca con sus propósitos declarados. La cárcel no previene delitos; la cárcel no intimida a los “no delincuentes” inculcándole en sus cabezas el chip de la calma, la tranquilidad y el “no crimen”; la cárcel no resocializa; la cárcel no reconcilia al infractor con la sociedad ni reafirma parámetros culturales basados en la “moral y las buenas costumbres” de aquellos “dueños del circo”, con bastante mayor poder de definición que la media.

La cárcel es un instrumento vergonzoso de reafirmación estructural de desigualdades y opresiones. A la cárcel van los perejiles. Los vulnerables, los distintos. A la cárcel va la lacra, el negro en Estados Unidos, el turco en Alemania, el “wachiturro” en nuestro  bendito país, el boliviano en Chile, etc. etc. etc.

Tuve la posibilidad como profesional del derecho penal y la sociología jurídico-penal de pisar en más de una oportunidad una cárcel. Y todas son bastantes parecidas entre sí. Algunas son más feas, más hediondas; otras tienen instalaciones algo más dignas o algún que otro beneficio adicional para los “internos”, pero todas –absolutamente todas- transmiten esa particular sensación de que “hay algo que está fallando”.

Agentes penitenciarios salidos de la misma casta social de los presos seleccionados como clientes por el sistema penal. Presos repitiendo discursos mecánicamente, como si hasta hubieran perdido la capacidad de pensar con libertad. Lógica de premios y castigos, extorsiones cotidianas y carreras de supervivencia en donde pedir un jabón en grupo es considerado “principio de motín”.  Familias criminalizadas indirectamente a través de flagelos físicos y psicológicos. Ellos, al igual que sus seres queridos en prisión, sufren las consecuencias cuasi letales del estigma “tumbero”.

Ayer murieron más de 350 personas en Honduras y el número es realmente impresionante. No obstante ello la muerte en la cárcel es una figura más que repetida, que a esta altura a nadie puede sorprender. Aquí en la Argentina, a pesar de la negación crónica de los medios masivos de comunicación para dar fe de ello, todos los días y en “circunstancias poco claras” muere alguien en alguna de las unidades del SPF o los diferentes servicios penitenciarios provinciales.

Noticias como esta deben llamarnos a la reflexión. Su alto impacto –principalmente por la importancia de la cifra- debe servirnos mínimamente para trazar algunos puntos de partida, si lo que queremos es revertir este flagelo de inexplicable vigencia y que tragedias como la del penal de Comayagua no vuelvan a repetirse.

Ayer murieron más de 350 personas en Honduras. Lo subrayo una y otra vez y aún no admito como a nadie –al menos en los grandes escenarios de la discusión política/periodística- se le ocurrió plantear el FIN del fenómeno de lo carcelario como mecanismo regulador del conflicto social como una hipótesis “tímidamente” a considerar.

Atento esta falta y consciente de lo apriorísticamente utópico de este objetivo de máxima, me permito plantear algunas cuestiones concretas, de urgente y harto posible materialización en el corto plazo.


No pretendo ser el dueño de la verdad ni recitar propuestas cual fórmulas mágicas, sino por el contrario solamente incorporar algún que otro matiz a la discusión alrededor de esta materia:
Se me ocurren algunas cuestiones:

1)  Construir nuevas cárceles no hace más que aumentar la oferta de “locaciones de encierro” y con ello maximizar la cantidad de personas bajo la órbita punitiva. Si lo que se pretende es solucionar el problema de la superpoblación carcelaria este definitivamente no es el camino. En su lugar sugiero decretar la prohibición de construir nuevos establecimientos carcelarios y desalentar la existencia –cuanto menos- de las cárceles para más de 150 personas. Esto último favorecería la convivencia carcelaria, democratizaría la lógica institucional intra-muros y contribuiría a promover el abordaje individual de la problemática socio-estructural que generalmente padecen los reclusos. Además evitaría accidentes y/o tragedias masivas como la registrada en Comayagua o acontecimientos de gravedad similar.

2) Paralelamente se impone la materialización de un PLAN NACIONAL DE DESCRIMINALIZACIÓN PROGRESIVA DE CONDUCTAS. Hoy nuestro país tiene una tasa de prisionización muy elevada (153 detenidos c/100 mil habitantes aproximadamente), lo que equivale a un total de 65 mil presos si sumamos los alojados en las unidades del SPF y los establecimientos provinciales. Según datos oficiales la razón del encierro de la mayoría de ellos no estaría a priori emparentada a “tipos penales” violentos. Alrededor de 40 mil personas estarían detenidas por haber cometido delitos contra la propiedad o por alguna infracción a la ley de drogas N° 23.737 (generalmente consumo o tenencia de estupefacientes). Si logramos imponer la idea que el abordaje en materia de adicciones debe estar ligado al paradigma de la salud y no a la esfera de lo criminal y advertimos que los conflictos en los cuales está en juego el bien jurídico “propiedad” son atendibles desde el fuero civil, administrativo o la instauración de mediaciones comunitarias, habremos arribado a un punto en el cual resultaría naturalmente de más fácil tratamiento la situación de 15/20 mil personas que la de las citadas 65 mil.  Si a eso le sumamos que del total de la población carcelaria tenemos un 70 % aproximadamente en situación de prisión preventiva y si logramos que los jueces comprendan que el uso de este instituto es constitucionalmente excepcional, el circuito del encierro burocrático se reduciría todavía más.

3) Desde la letra de la ley de ejecución penal N° 24.660 (y las normativas provinciales concordantes) se afirma que el principal objetivo de las cárceles es la resocialización de los individuos que por allí pasan; pero a decir verdad poco se hace para que esto sea así. En principio porque es imposible resocializar a alguien sacándolo de la sociedad. Esto es básicamente una contradicción en sí misma  o a lo sumo un grueso error conceptual que olvida que los “delincuentes” no son seres de otra galaxia merecedores de “socialización estatal”. Considerando que en nuestro país hay alrededor de 1500 conductas declaradas por ley como delitos, no es descabellado pensar que todos (y cuando digo todos es TODOS) en algún momento hayamos cometido alguna infracción de este tipo.

Sin perjuicio de ello, y “haciendo de cuenta” que la mentada resocialización puede ser remotamente posible, resulta de una hipocresía extrema pedir que un preso con condena cumplida se reinserte a la sociedad, mientras paralelamente se le ponen trabas en el camino para por ejemplo conseguir trabajo, a partir de la existencia del “popular” Certificado de Antecedentes Penales.  En este sentido se impone con urgencia la derogación de este tan particular instrumento, o en su defecto la limitación de su existencia a controles internos del Estado, evitando que cualquier eventual empleador pueda tener acceso a “cierta información”. De lo contrario no hacemos más que agregarle a la pena de prisión un castigo adicional traducido en el estigma social post-penitenciario que el nombrado “registro” representa. Si alguien cumplió su condena satisfactoriamente no tenemos porqué dificultarle su vida extra-muros con medidas burocráticas tan excluyentes y sectarias como esta, cuyo único resultado es acrecentar los índices de reincidencia y en consecuencia la población penitenciaria. 

4) De más está decir que no veo mal que se invierta dinero en mejorar las condiciones edilicias de las unidades ya existentes y que se promueva la flexibilización del regimen de salidas transitorias y libertad condicional de los hoy privados de su libertad, acompañados por el Estado, ya no desde su faceta represiva sino desde su costado social. Son bienvenidos planes de inserción educativa, laboral, sanitaria, habitacional, cultural, etc. especialmente orientados a los presos de regreso al medio abierto. 


Intentar algo diferente en materia de política penitenciaria y dejar de reproducir viejos discursos y/o praxis cuya inutilidad intrínseca fue harto demostrada resulta un gran paso adelante, digno de celebración y reconocimiento. Involucrarse en la problemática existencial de los “homo sapiens” que dejaron de serlo para transformarse en meros “canario sapiens” –sin voz, sin voto, sin identidad, y con la peor de las mochilas a cuestas- es lo único que hoy “me salva” de la profunda bronca que noticias como la que aquí comento me generan.

A seguir trabajando, a inventar alternativas, a crear propuestas superadoras del sistema penal vigente y a dignificarnos como sociedad. La memoria de más de 350 personas en Honduras y miles de “víctimas” sin rostro desparramadas por todo el universo, así lo merecen.


Maximiliano Postay



[1] Nota publicada el día 16 de febrero de 2012 en la página web de la Asociación Civil Pensamiento Penal: http://www.pensamientopenal.com.ar/





6 comentarios:

  1. Anónimo18/2/12 1:54

    y por si fuera poco...

    http://sur.infonews.com/notas/como-matar-golpes-un-preso-y-fugarse-sin-problemas

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  2. Anónimo21/2/12 2:44

    Una vez escuche decir a un preso: en la celda no vivimos, solo existimos.
    Es mas estremesedor cuando de quien sale esta frase, esta preso por robar gallinas...
    Estimulemos la reflexion

    Pienso ahora que nada esta ligado a la esfera de lo criminal, o quiza todo.

    SV

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  3. Anónimo25/2/12 1:03

    Sebastián: Leí el informe este, estoy de acuerdo q las cárceles no sirven para nada, saben cuanto nos ahorraríamos con meterle una bala en la cabeza del q se lo merece, asesinos, violadores, basuras, etc. cuanto de esos después quedan en libertad y vuelven a hacer lo mismo.
    Y a éste q dice q escucho decir a un preso "en la cárcel no vivimos, solo existimos". Te digo yo q lo agarres en la calle a ver q te dice. La frase va a ser: "en la calle somos vivos y yo decido a quien le quito su existir". Sentí tu Estremecedor sentimiento, mientras están tras rejas, vamos a ver si sienten lo mismo por vos cuando se sienten impune ante todo disfrutando de la libertad¡¡

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    1. anonimo del 24 de febrero; metiendole una bala en la cabeza al que delinque, en este pais seria matar a peregiles, no comprendes la nota "LOS VERDADEROS DELINCUENTES NO ESTAN PRESOS", los verdaderos delincuentes tienen en muchos casos traje y corbata. te ponen el discurso de la delincuencia en todos los actos electorales y la gente compra, en 2005 se superpoblo el Servicio Penitenciario Bonaerense (Axel Blumber), pero los indices de delincuencia no vajaron, es mas nunca se modificaron drasticamente, lo que pasa es que existe una gran campaña mediatica que repiten lo mismo una y otra vez, tambien por otro lado existen programas como "CARCELES", que desvirtuan la realidad, mostrando que los presos estamos re bien y que hasta hacemos ñoquies en camara, escurrite que robar tambien es aumentar mas del 100% los pasajes de subte de un dia para otro, y si la justicia lo tendria que calificar seria un hecho ilicito por cada persono que utilizo el subte, ¿quien iria a la pena de muerte? yo que robe a uno, o uno que robo a millones.
      la reeducacion de una persona se hace con estudio y capacitacion, los presos que estudian en la carcel universitariamente; reincide solo el 3%, los que no hacen nada reinciden en un 75%.
      sabes que?, todos los dias luchamos contra la justicia por la cantidad de trabas que nos ponen para estudiar, NO QUIEREN REEDUCACION DE LOS PRESOS, QUIEREN MAS PRESOS, PORQUE POR NOSOTROS EL ESTADO DESTINA AL SERVICIO CASI $5000 MENSUALES POR PRESO, EN LA PROVINCIA HAY MAS CARCELES QUE HOSPITALES PUBLICOS, ESA SOLA REFLECCION QUIERE DECIR QUE SI TU SALUD PELIGRA JODETE Y SI DELINQUIS PAGAS. LOS QUE SE MANTIENEN EN MEDIO SUFREN LAS CONSECUENCIAS DE UNA POLITICA CADUCADA!
      ME LLAMO MAXIMILIANO CARUSSO Y ESTOY DETENIDO DESDE HACE 8 AÑOS EN LA UNIDAD 31 DE FLORENCIO VARELA. MAXICARUSSO@OZU.ES

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  4. Anónimo7/3/12 4:52

    Y? Q? Robar es robar, ya sea a uno o millones. Yo me he cagado de hambre, estuve sin vestimenta, sin techo donde dormir, vivo en una villa, estoy rodeado de pibes q se creen vivos por robar, drogarse y cagarles la vida a los demás. Sin embargo no robe a nadie ni soy como mi entorno, salí adelante con mi esfuerzo. Y si queres hablar de política, cuando un gil político fue ofreciendo planes y boludeces a cambio de votos, fuimos pocos los q los sacamos a ladrillasos. Yo me siento libre de hablar de estos temas, porq se lo q soy y no le debo nada a nadie. Si en el país se actuara y pensara así no estaría como está.
    Si estas preso por algo q no hiciste, lo lamento y disculpas. Si no, pagalo como se debe pagar hoy día.

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  5. Anónimo8/3/12 12:09

    ANONIMO DEL 6 DE MARZO: a lo que yo me referia no era a disminuir mi culpa, me referia a la cuantia del injusto y a que peregiles como yo (que cai con 19 años y llevo detenido hasta ahora, tengo 27), pagamos muchos años en prisiones destruidas, desorganizadas e innundadas de hipocresia de ignorancia y de olvido. sin posibilidad de reeducarnos, me referi a que con un tiro en la cabeza (como dijo el "anonimo" del 24 de febrero), no se soluciona nada, por ejemplo: vos que viviste en la calle con hambre y todo y fue un "gil" politico (que hay miles) a ofrecer planes por votos y lo apedreaste, creo que la debida forma era tomar sus datos y denunciarlo puesto que sino deberias estar "pagando" una agresion fisica, y esa es tu deuda para con la sociedad, porque si el piedrazo lo mataba (por puta casualidad) seguramente hubieras escondido la mano, serias un "anonimo" no? pensalo...
    yo me crie en el partido de san martin (el cual tiene 38 villas), y me falto de todo pero lo que me quito la vida me lo dio la experiencia, pues si robar es robar, ponete a pensar cuantos de la villa en donde vivis estan colgados del cable o de la luz ¿sabias que esta penado con hasta 6 años de prision?, y tampoco notas que a veces se caen abajo los ranchitos pero lo sostiene la antena de Direc TV, no me hables de villas porque las recorri comprando drogas, armas y mucho mas, vivi en fuerte apache, en villa martelli, en el evita de caseros y no siento orgullode eso, comprendi que cuando uno es autosuficiente puede optar por la opcion de "salir" de la villa para mudarse a un barrio mas urbanizado, no por nosotros, porque me considere guerrero, pero mis hijos son fragiles ante este cruel presente y por eso decidi no estar mas en lugares como esos, para que a mi mis hijos no le suceda lo mismo, a pesar de que conservo infinidad de amigos alli que nunca dejare de ver, debes leer bien para acotar yo robe y estoy pagando Y QUISE DECIR QUE LOS QUE SIGUEN ROBANDO ESTAN LIBRES, VOTADOS POR EL PUEBLO E IMPONIENDO NORMAS, eso es la cuantia del injusto, sorpresibamente me desperte dentro de este sistema (matrix) y note que me tenian atrapado y me estaban consumiendo la vida, ahora lucho contra eso, porque por un plan te daban $150 y aca el estado pagaba al Servicio Penitenciario $4500 mensuales por cada preso, creo que muchos dejarian de robar si otorgaran dicha suma en vez de prision, pero la verdadera lucha se encuentra con la futura generacion, los que son capaces de encarar otro camino que no sea las drogas ni el delito, LOS NIÑOS!
    no debes sentirte orgulloso por vivir en una villa, y si alguna ves te falto comida te comento que estas en Argentina donde crece hasta el cannavis sabes?
    somo el granero del mundo, tenemos los mejores cientificos, una de las mejores ingenierias, ciudades, todos los climas, historia, geografia y mas de 1500 ONG, educacion gratuita y obligatoria, y universidad gratis "para todos", enterate que si estas en la villa es PORQUE VOS QUERES, y no desprecio tu esfuerzo por salir adelante sin tener contacto con el mundo delictivo, pero no puedo dejar de decirte que comprar un electrodomestico barato "por que es robado", es delito y se llama encubrimiento, penado hasta con 6 meses de prision, y si realmente vives en una villa no digas que nunca compraste nada barato pues entonces no vives alli, no eres heroe, eres un marginado que se estigmatiza con un orgullo tonto e inutil.
    pd: ¿de que villa eres?, hasta puede que te conozca.....
    maxicarusso@ozu.es

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