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10/11/13

Cada vez falta menos...


Contra-Congreso de No Derecho Penal

21 y 22 de noviembre de 2013

Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (pero del lado de afuera, en la plaza al costado de la entrada lateral)

Actividad Horizontal, Abierta, Gratuita y al Aire Libre


CRONOGRAMA

DÍA 1

Jueves 21 de noviembre

16:30 hs.

Presentación a cargo de los organizadores
¿Por qué hacer un contra-congreso? ¿Por qué de “no derecho penal”?

17 hs.

Conversación N° 1

Mujeres y Sistema Penal. Pasado, presente y futuro de una relación atravesada por la lógica del patriarcado.

18:30 hs.

Conversación N° 2

Sistema penal y medios de comunicación. Experiencias, ideas y herramientas para contrarrestar la hegemonía punitiva.

20 hs.

Conversación N° 3

El abolicionismo penal como política pública posible.  Realismo no punitivo e intervención práctica.   

DÍA 2

Viernes 22 de noviembre

17 hs.

Conversación N° 4

Adolescentes, “pibes chorros” y demagogia punitiva. Propuestas de abordaje para más inclusión y menos encierro.

18:30 hs.

Conversación N° 5

Militancia y organización intramuros. Tácticas y estrategias de resistencia frente a la cárcel y el encierro en todas sus variantes

Conversación N° 6

El día después de la cárcel. Hipocresías y contradicciones del Estado. Entre el mito resocializador y la realidad del abandono 

                                                                                                   


DINÁMICA:

Intervenciones poéticas y separadores musicales en vivo a lo largo de toda la jornada

Desaparición total de las jerarquías discursivas.

Académicxs consagradxs, estudiantes universitarios y profesionales del derecho o disciplinas afines ocuparán idéntico lugar que militantes de base o personas que en carne propia hayan padecido alguna de las problemáticas abordadas.

Cada conversación estará coordinada por una persona designada a esos fines, cuya única misión será garantizar la circulación fluida de la palabra.

Cada conversación contará con invitadxs especiales, vinculados a la temática específica que pretenda abordarse.

Los invitados especiales no son “panelistas”. 
Sus intervenciones introductorias deberán ser breves y funcionar como meros disparadores de debates colectivos más amplios. 


17/6/13

Pobre diablo

Contribución, experiencia, testimonio. Aporte para Locos, Tumberos y Faloperos del compañero Santiago Scotellaro. Lectura recomendada.
 
Mi vida era una mierda. Más bien es una mierda. La tiranía de las agujas se desplegaba de forma tal que daban exactamente las 4.00 AM. Esto es claro: mi día comenzaba a la hora de los pobres diablos; ahí donde ni siquiera el sol se animaba a asomar sus tentáculos, esa hora en donde la opulencia duerme y a su vez se oculta de la fealdad. Sólo yo y mis iguales emprendíamos el éxodo a la exclavitud así, de esa manera tan particular, tan huerfana de todo, tan solitaria y hundida en el barro del desprecio.
Apagué el puto reloj de una cachetada digna de un experto en artes marciales: di justo en el blanco de manera suave y precisa; pero colmada de odio, desde ya. Mi mujer embrutecía a cada ronquido. Se la veía relajada -quizá borracha- pero con aspecto a muerte. Era una pobre diabla más, tenía una visión de futuro semejante al de las cucarachas: ningún día era garantía de nada; en cualquier instante podía asomarse la bota del amo y aplastarla junto con nosotros y convertirnos en verdadera mierda tangible. Digo nosotros porque se suman a este zoológico de ratas desnutridas mis dos hijos. La mujer (¿mujer? ¿acaso algún hijo de puta ha osado en tocar a mi angelito? ¡ah, qué vida tan miserable!) se llama Sofia y el varón Arturo. Ella tiene unos 17 años cargados de estiercol pero los lleva adelante como una Juana De Arco. Su cualidad más relevante y -sobre todo- notoria, es que es bastante puta. Trato de no pensar en ello porque juro que dejaría la garrafa prendida y acabaría de una buena vez con esta comedia. Pero bueno, nunca fui egoísta y por eso mismo dejo que todo siga, aún sabiendo que el destino de todos nosotros, los pobres diablos, está digitado. Puede parecer cruel, pero, ¡mi vida es la más absoluta crueldad! Y luego esta él, es acreedor de 21 años de vida. Bah, vida; una porquería como la existencia de la hermana. A esto hay que añadirle que Arturo desde los 15 años se quiere morir; no deja de emborracharse ni de meterse drogas duras desde esa edad. Todavía no lo consigue; quizá lo logre antes yo.
 
 
 
A las 4.30 AM ya estaba en la estación de ferrocarriles festejando haber llegado sin despertar a ninguno de los míos. A esas horas de la madrugada si llegaba a cruzar alguna palabra con alguno de ellos era muy probable que cambiase mi virtual plan de la garrafa por algo más certero y efectivo, como el martillo que utilizo para derribar muros.
Siempre era lo mismo, pero a medida que pasaban los años se hacía todo más insoportable, más denso y apestoso. La rutina de viajar hacia la nada todos los días de mi vida me había convertido en un ser despreciable, una absoluta escoria, unmonstruo moral. Nada podía salvarme más del espectáculo de mi crusificción que unas líneas de cocaína de la peor calidad imaginable. Era lo que había. Y no tenía pretensiones de nada. La palabra esperanza había sido desterrada de mi podrido vocabulario por una mucho más implacable y verdadera: desesperación.
 
La droga enceguecía mis pupilas y relajaba mis demonios para no asesinar a mi jefe.
-Buen día señor -dije secamente ocultando todo mi pasado en mi laringe.
-¿Buen día? Llega 15 minutos tarde y pretende un "buen dia" -escupió el hijo de puta-, ¡ja! si son todos iguales; nunca cuidan su trabajo, no tienen disciplina, ¡son todos unos vagos!. Mire, yo le voy a contar. Cuando mi padre vino de Italia a esta tierra de mierda...
-Ya basta señor, disculpemé ¡sólo quiero ir a mi puesto de trabajo que queda mucho por hacer! -interrumpí con calma y con furia contenida.
El ambiente se había vuelto tenso. Yo sabía que no soportaría otra humillación más; mi cuerpo tenía ganas de estallar sobre la humanidad de ese viejo hijo de puta.
-¡No ve! Pretende hacer callar a su jefe; jajaja. Yo le voy a enseñar, pedazo de basura mestiza, híbrido de sangre putrefacta. Tenía razón Sarmiento cuando...
Las cosas se dieron así. Puedo jurarles que no quise, pero mi cuerpo cobró autonomía. Le hundí un destornillador que llevaba en mi bolsillo en medio de sus ojos. Casi que se asemejaba a un asesinato estéticamente perfecto. Había que verlo al viejo con mi herramienta clavada en su entreceja. Lo había matado a mi modo, con mi originalidad. El destornillador firmaba el crimen como: "lo ha matado un salvaje"
 
 
Regresaba a casa pensando que había renunciado a ese empleo de mierda de una manera poco usual, exquisita. Producir esa muerte me liberó, me mostró el camino de la resurreción. Mi comienzo estaba en poner fin. En acabarlos y acabarme. Sentí pánico, me temblaban las falanges de los dedos y los dientes. Compré una botella de Ginebra; tomé más cocaína y me dirigí a mi lugar, a mi tan vomitivo lugar. Al llegar a casa, todos tendrían una nueva oportunidad.
Eran las 9.16 de la mañana y aún los tres pobres diablos, mis tres pobres diablos, seguían durmiendo. Toda la casa estaba calma. Pude contemplar la armonía del estar dormido. En ese estado del alma no había mundo, reglas, ni siquiera moral. Todas las penurias de nuestras vidas, todas las muertes y crímenes eran piedras arrojadas en un desierto: nada. Decidí por fin hacerlo. Y lo hice por ellos. Sólo que me pareció adecuado seguir con el método anterior, el orginal. La garrafa era algo absolutamente impersonal y denotaba una democracia afeminada. Tomé tres de mis destornilladores y empecé por la más vieja, para luego continuar con mis angelitos. Hubo gritos, desde ya; pero era la liberación en su máxima expresión, eran los aullidos de la nueva vida, de la esperanza.
 
Tuve un sólo inconveniente: cuando los tres tenían cada uno su señal clavada y yacían en el sueño eterno, no encontré a nadie que haga lo mismo conmigo. Tuve miedo, no pude hacérmelo yo solo, por mi cuenta. Y ahora me encuentro sumergido en el fuego eterno. Soy un condenado de la tierra. La libertad de los mios la pagué con cadenas en mi corazón. No pude. No puedo. Soy un pobre diablo; ésa es mi existencia, este es mi destino.
Unidad Carcelaria Nro. 1 de Olmos. Otoño del 2001
 
 
 
 

21/4/13

Ubicados en el tiempo y el espacio... otra vez...


Y a veces el silencio se hace necesario… oxigena… clarifica… aminora la ansiedad y calma ciertas heridas. Corrobora, superpone, agazapa.
Sabíamos que era difícil. Sabíamos que era gigante. Sabíamos que saberlo podía ser ventajoso. Sabíamos que sabíamos que perder era lo lógico. Sabíamos que lo lógico era creer en el milagro. Sabíamos que el milagro era un milagro. Sabíamos que poder no era lo nuestro. Sabíamos que lo nuestro era creer. Sabíamos que saber era el inicio. Sabíamos que sabemos, sabremos y sabríamos. Sabíamos.
Intenso viaje. Poema breve. Metáfora. Repudio potenciado. Imaginación no punitiva. Realidad. Enanos y gulliveres. Ausencia. Puerta. Calefón. Sendero.
Microbios que llegaron a los medios. Rebeldes que llegaron a la cárcel (y salieron). Penitenciarios promoviendo la “no pena”. Cárceles gritando desde adentro, proclamas de abolición. Ficciones creadas en un escenario de permanente sugestión. Editoriales de humo. Parlamentos vociferando alternativas. Firmas. Intrigas. Cámaras propias.  Soledades. Promesas. Soledades al cubo. Soledades al millón.

“¿Dónde estás? Quiero hablar con vos. Sos un hijo de puta. Sos una mierda.” Lo busco. Lo encuentro. Lo veo en casi todo. “¿Dónde estás? Quiero hablar con vos. Quiero golpearte. Quiero que te duela.” Lo busco. Lo encuentro. Cómplice necesario. Uno más. Voy y vengo. Vidrio templado. Caja blindada. Máquina negra. Fisura.  
Un kiosquero me da, a cambio de seis pesos con cincuenta, un alfajor de chocolate blanco. La nada acaricia los antojos de un siniestro apologista de su infamia y su glamour. Otra vez. Otra vez.
 
Maximiliano Postay

 

 

 

30/4/12

La voracidad del verbo ser II


Hay quienes sólo existen fluctuando en una procesión aleatoria de significantes. “Pantalón vaquero y botas”. Sí, para él eso es una mujer. O tal vez “hoy, mañana y el año que viene, fui”. Es que aún no encontró un punto de anclaje. Secuencia infinita. Permanecen detenidos en una imagen que, una vez les otorgó el espejo de un otro. Le dio un ser frágil, a través de un puñado de palabras indelebles: "vos sos mi vida". Juntura de pedazos, que desde lejos, parece uno.

Otros, llevan una existencia itinerante, buscando por ahí alguien que se apiade y les diga quiénes son. Van vagando, buscando un amo, que les otorgue un ser cuya propiedad intrínseca es la de ser descartable. (¿descartable el ser o el amo?). Hay existencias incuestionables porque poseen artilugios que obturan cualquier agujero, hay quienes cuestionan su existencia.

Y así, entre el ser que devora y el otro que aprisiona; el Todo que puede encarnar en cualquier mortal y el que se siente Nada;   hay una cuestión que es indudable: existir duele.
Frente a tan humana problemática, múltiples recursos para aliviar semejante dolor: un trago para ver mejor; o quizás una frase filosa, pero escrita, nacida a tiempo; un sueño; una línea, una fantasía, una profesión; un síntoma; una palabra que cristalice un ser (Soy Adicto. Soy Ex Adicto, Soy Tumbero, Soy Artista).



Decime quién soy,

Sos imposible,

Decime quién sos,

Soy el origen de tu transparecia,

De tu inconsistencia

Lo que podría hacerte ser Nada.

Decíme.

Habláme.

(Silencio)

Entonces, si hay silencio, hay esperanza. El silencio, no siempre es ausencia. Puede ser espacio, traería oxígeno.

Ahí donde hay silencio, hay posibilidad de hacerse escuchar y de escucharse.

Un lugar donde alojarse, para descansar de ser o no ser.

Podría ser, el silencio,  tiempo propicio para crear.
Mariela Silva


25/4/12

Patada al hígado

Segunda de tres partes de “Pobre: Te odio, te aborrezco y te castigo”.

Marche una Hepatalgina a la mesa 44. Nuestros investigadores empiezan a sentir un fuerte malestar estomacal. 

III. Los policías y su odio a los pobres.
“Tengo las cosas muy claras. Traicioné a mi clase social desde el momento mismo que me puse este uniforme y esta gorra. Persigo a los pobres, aunque mi procedencia humilde sea innegable. Los miro a los ojos con asco, con desdén. Sobreactúo la diferencia entre un “ellos” y un “nosotros” completamente ficticio. Me premian por acumularlos en comisarias como cucarachas. Ejecuto directivas. No pienso. No cuestiono. Obediencia debida. Orden al servicio de la comunidad”.

“Mi dignidad vale tan poco que a veces la uso de propina. Torturo, persigo, grito, golpeo, reprimo y a cambio ni luchar por mis derechos puedo. Mi vida corre peligro día tras día, mi familia muchas veces también lo hace, pero esto no deja de ser un detalle menor frente al enorme orgullo que representa para mí servir a la patria. ¿Sindicalización? Jamás, nunca, ni en sueños. La cúpula al mando ve con muy malos ojos que los policías rasos puedan materializar semejante acto vandálico”.
“Últimamente en América Latina estamos adquiriendo una sana costumbre. Cuando un gobierno no nos gusta, improvisamos algún que otro golpe de estado. A veces algún populista berreta toma el poder y le da a los pobres (a los malos, no a nosotros) más de lo que en realidad les corresponde y eso a nuestros jefes (sí, esos que no permiten nuestra organización) mucho no les simpatiza. Hasta ahora venimos fallando. Será cuestión de seguir intentando. ¿Quién te dice? Quizás si ustedes nos dan una manito en cualquier momento metemos un batacazo”.

“Comemos mucha pizza. Las tortugas ninjas son nuestros referentes. Somos gordos, panzones, pero hábiles para capturar a intrépidos forajidos arranca-billeteras. Decimos “afirmativo” más veces que Susana Giménez “correcto”. Jamás nos metemos con los grandes delincuentes. El delito organizado trabaja en connivencia con nosotros. Somos parte de una suerte de “equipo familiar”. Pan y manteca. Batman y Robin. Fresco y Batata. Martín y Fierro. Los hermanos sean unidos, que esa es la ley primera. Así decía, ¿no? Que lindas épocas esas… desde que se inventó la pólvora, se acabaron los valientes”.
“Para dormir no contamos ovejas, sino cometas. ¿Estrellas fugaces? ¿Figuras cósmicas? Nooooo mi amigo. Estoy hablando de los “diegos” que nos llevamos cada vez que nos toca hacer un operativo. ¿Maradona? Nooooo. Ustedes están bastante perdidos por lo que veo eh!! Verdesss!! Verdessss!! Parece que la materia “corrupción” se la llevaron a marzo, eh! Mucha mano dura, mucho tolerancia cero, pero poca viveza. Ya sabía que los iba a agarrar en algo”.



IV. Los jueces y su odio a los pobres.
“Soy Dios. O lo más parecido a eso que pueda existir en este mundo. Me deben respeto y sumisión. Todos y todas. Exijo que me llamen “Su excelencia”. Vivo de rituales muy estúpidos. Un crucifijo adorna mi cabeza. En algunos países hasta uso peluca y toga. Teatralizo el conflicto social que por supuesto me pertenece. Las partes no existen. Son meros datos en un expediente, cuyo contenido jamás conoceré. Soy Dios. Eso ya lo dejé claro, ¿no?”.

“Soy Dios. Tengo chofer, custodia y mucho pero mucho roce social. Vivo extremadamente mejor de lo que podría sugerirles mi salario. Mis ingresos son de dudosa procedencia. Amigos, cadenas de favores. No piensen mal por favor. Una excarcelación tiene precio, pero no lo digan demasiado alto. Lo sabe todo el mundo, pero uno tiene su nombre, vio. Además soy profesor universitario. Que van a pensar los incrédulos de mis alumnos”.

“Soy Dios y en mi calidad de tal de más está decir que me cago en eso de la igualdad ante la ley. Sin dudas me parece la frase más pelotuda de toda la normativa existente sobre la faz de la Tierra. Salvo alguna excepción muy pero muy aislada, sólo condenamos a los pobres. Ay, ay, ay. Que fácil sería si todos supieran cómo compensarme. Soy Dios”.
“Soy Dios. Mi cargo es eterno. Pertenezco a una corporación divina. Intocable. Todos sueñan con tener un amigo como yo. Un conocido con tan alto rango y jerarquía. Trabajo bastante poco. Para eso tengo un ejército de pendejos, a mi disposición. Que vayan aprendiendo los mocosos como es esto de mirar a todos por encima del hombro. Toman las audiencias por mí, escriben las sentencias por mí y hasta a veces me falsifican la firma para no complicar mi estadía en el campo de golf más cercano. Soy Dios”.

“Soy Dios. Pongo el grito en el cielo si alguien osa contradecirme. Que a nadie se le ocurra denunciarme públicamente o intentar cortar alguna de mis atribuciones. Ni agencia de noticias, ni compra-venta de influencias, ni escuchas ilegales, ni anillos de miles y miles de dólares. Soy Dios y Dios hace lo que se le canta. Tomá nota marcianito.”



V. El sistema penitenciario como depósito de pobres.
“Todos los días los vemos entrar. Nunca pronuncian bien las palabras. Nunca son rubios. Que mala imagen. Que mala vista. Ya que los tenemos encerrados podrían ser un poco más lindos, eh. Pero no. Estos negros de mierda, no saben hacer otra cosa que delinquir”

“Se agradece de tanto en tanto algún que otro recreo visual. Celebramos cuando en las cárceles de mujeres aparece alguna rusa atractiva. Que las cárceles femeninas estén llenas de mulas preferentemente extranjeras muchas veces nos salva la vida. Salvo –por supuesto- que se trate de alguna boliviana o peruana. Eso es lo mismo que tener una cárcel de hombres a nuestra disposición. Basura, basura y más basura.”
“Dicen que surgí para humanizar los castigos medievales, la tortura en plazas públicas y demás rituales violentos al estilo William Wallace en el final de “Corazón Valiente”; pero la realidad indica que mi único objetivo se limita no a sustituir sino a esconder esas prácticas y mantener su ejecución detrás de los muros carcelarios. Parece que de un momento a otro publicitar las represalias no fue muy rentable que digamos para las autoridades de turno y ahí aparecí yo y a otra cosa mariposa. Jaulas. De un tiempo a esta parte, por suerte nos pusimos de moda”.  

“No soporto a los familiares de los presos. Son la misma lacra que ellos. Me encanta complicarles la vida lo más que pueda. Construyo cárceles lo más lejos posible de los centros urbanos para que cada vez les sea más difícil irlos a visitar. No hay que mezclar a los normales con estas bestias. Que se tomen cuatro colectivos. Eso a mí me tiene sin cuidado. Mejor. Así los agarro bien cansados para humillarlos sin pudor alguno en las benditas requisas. Momento sublime si los hay. Cuartito al fondo, a sacarse la ropa y si te he visto no me acuerdo”.
“Me encanta ser cínico. Lo disfruto, lo gozo. Me masturbo con el artículo ese que dice que la cárcel tiene como objetivo la reinserción del delincuente en la sociedad. Me cago de risa. Me río en la cara de los que me creen. ¿Resocializar excluyendo de la sociedad? ¿A qué ignorante perverso se le ocurre confiar en semejante contradicción lingüística? Si me interesara resocializar a alguien, una vez que los tipos salen no les dificultaría enormemente las cosas, por ejemplo jodiéndoles la vida para que consigan un trabajo a partir de la existencia del certificado de antecedentes. Me caigo y me levantoooooo!! ¿Resocializar? ¿En serio alguien cree semejante estupidez? Jajajaja!! Estruendoso. Genios posmodernos. Qué maravilla que son los teóricos del estado de bienestar. Palito, bombón, helado. Merca, celular y celda vip. Quién da más, quién da más”.

Maximiliano Postay









18/4/12

A propósito de la inexistencia del "delito"


¿Alguna vez te preguntaste por qué matar en la calle es un “delito” mientras que matar en la guerra es un acto heroico? ¿Por qué robar está penalizado, pero la extracción de plusvalía es la fuente de lucro legítima del sistema de producción capitalista?  
La respuesta es tan sencilla que puede sorprenderte: dentro de una sociedad, el legislador elige, arbitrariamente, qué conductas penalizar y cuáles tolerar, lo que convierte al delito en una mera decisión política -tendenciosa en la mayoría de los casos-.
¿O acaso creías que hay acciones que son delitos por naturaleza? No, no y no. De ninguna manera.
Todas las acciones (sí, todas) que se castigan en una sociedad han sido previamente constituidas, etiquetadas, designadas como delictivas, en tanto hay un interés por parte de la autoridad en materializar su persecución desde el Estado.
Todo preso es político. Su condición responde a una lógica sistemática, histórica y socio-cultural.
¿Orden público? ¿Moral colectiva? ¿Buen padre de familia? ¿Buen hombre de negocios? ¿Ah, sí? No me vengan con pavadas.
¿Buenos y malos? Ni cerca. La dicotomía habremos de buscarla en otro lado. Quizás Bakunin y Marx nos den algunas herramientas.

Maximiliano Postay



11/4/12

Pobre: Te odio, te aborrezco y te castigo


Investigación exclusiva LTF

1/3 (Primera de tres partes)

I.
Extra, extra. Parece que quieren decirnos la verdad. Parece que se han decidido a hacerlo. Extra, extra. En fin... parece que parece. En realidad tuvimos que engañarlos.
Reyes magos, Papa Noel y el Ratón Pérez juntos por primera y sólo a los fines de regalarnos la mágica confesión de seis de las principales agencias del sistema penal: el legislador, la policía, los jueces, el sistema penitenciario, los medios de comunicación y los intelectuales.
Pasto, arbolitos y almohadones. Enérgica combinación tripartita. Franquicia divina. Imperio celestial de lo impensado.

Extra, extra. No hizo falta torturarlos, ni utilizar la ultra tecnológica "máquina de la verdad".

Nuestra tarea fue muchísimo más sencilla de lo que a priori podríamos llegar a imaginar.

La metodología fue simple. Los citamos a todos juntos y a la misma hora en un hotel de lujo en Puerto Madero. Les dijimos que veníamos a estudiarlos, con sincera admiración y respeto, desde un planeta llamado “MECAGOENELPOBRE”.
Les mostramos algunos videos de marchas al estilo “Blumberg” que supuestamente sucedían todos los días en nuestra región y les dijimos que si en algún momento decidían visitarnos se iban a encontrar con escenarios muy amigables y afines a su idiosincrasia: aproximadamente doce jaulas por hectárea, dieciocho ejércitos de androides lustra-barrotes por municipio y una escuela multidisciplinaria y politécnica de tortura, encierro y segregación cada 233 habitantes. A su vez le dejamos claro lo más importante. “Nuestro lema es inquebrantable –enfatizó uno de los nuestros imitando risueñamente la voz de Ante Garmaz-: todo lo que no se ajuste a nuestras expectativas estéticas debe ser apartado sin excepción alguna. No hay lugar para gente sin clase. Brindo por eso”.

Les mostramos fotos, falsas obviamente; y hasta un discurso de nuestro líder galáctico. Un enano bigotón adicto a la palabra "estupendo". Los Simuladores estarían orgullosos de nosotros.
Fue increíble ver el brillo de sus pupilas al sentirse tan identificados con nuestra puesta en escena. Alivio, orgullo, obstinada calma: “Ustedes deben ser una civilización muy avanzada”, dijo uno de ellos sin ponerse colorado.

Desde el minuto cero del diálogo hablamos sin pelos en la lengua, o mejor dicho "hablaron". Nosotros simplemente pusimos cara de pocker, y grabadorcito de bolsillo mediante, nos deleitamos con el testimonio.
Pan y circo. Canario Sapiens.

Expusieron apróximadamente dieciséis horas cada uno. Ego importante el de los muchachos.
He aquí un brevísimo resumen de cada una de sus intervenciones: 




II. El legislador y su odio a los pobres.
“Aparezco cada tanto. Bostezo mucho. No siempre me conocen. A veces soy parte de listas sabanas interminables. Caigo en la volteada. Debo favores y no hago absolutamente nada que no me convenga en términos personales. Mi función es a veces un tanto decorativa. No obstante, cumplo con mi deber supremo: ordeno la vida. Ni más ni menos que eso. Defino. Caratulo. Etiqueto. Siempre condicionado por aquellos a los que les debo mi carrera. Por supuesto. No vayan a creer que hay algo de originalidad en mis postulados. Una campaña nunca es gratis. Un afiche por neurona. Un minuto en cámara por principio. Esa es más o menos la ecuación”.

“Mi relación con los pobres es ambivalente. Me votan y me gusta que lo hagan. Eso es indudable. Digo que los pobres me importan y la verdad me importan un carajo. El problema es que lamentablemente son mayoría. Qué se le va a hacer. Aún no somos tan avanzados como ustedes”.
“Legislo. De eso se trata mi trabajo. Hago leyes. Tengo un puñado de asesores a mi cargo, pero generalmente no me asesoran. Son mis secretarios. Les digo asesores porque queda más rimbombante, pero sus opiniones son para mí completamente intrascendentes. Quién va a atreverse a decirle lo que tiene que pensar a alguien como yo. No seamos ilusos. La gente no quiere iluminados”.  

“Cada tanto se me ocurren cosas interesantes. Nada demasiado revolucionario por supuesto. Mi banca, por definición, es una concesión de principios. Creo que algo ya dije al respecto. De todas maneras siempre tengo un as bajo la manga. Cuando no se me ocurre nada efectivo para abordar la problemática social recurro al encierro y sanseacabó. Qué maravilla. Jaulas cromadas. Nos salvan la vida. Disimulamos nuestra estupidez. Son fabulosas. Ustedes lo tienen re claro, ¿no?”.
“En lo que hace al delito, año tras año, sesión tras sesión hacemos lo mismo. En Argentina tenemos alrededor de 1500 conductas castigadas con la cárcel. Todo un record. Como podrán imaginarlo estamos orgullosísimos y vamos por más. El derecho penal es nuestro Sai Baba. Nuestro fetiche. Qué sería de nosotros sin su histrionismo. Tiene propiedades sedantes, anestésicas. Lo pide la gente eh!! Y si la gente lo pide… hay que darle para adelante”.

“¿Qué? ¿Qué la gente son los pobres? ¿Qué la gente es la gente? Nooooo. Nada que ver. La gente son los financistas de nuestras campañas. La gente somos nosotros. Nuestros espejos. La gente es una revista. ADN e Infusión. Lo entendiste, ¿no? ¡Ja! Hoy estoy con todas las luces”.

Maximiliano Postay



7/3/12

Prohibicionismolandia



TOUR GRATUITO. PROHIBIDO COBRAR. PROHIBIDO NO COBRAR. PROHIBIDO PAGAR. PROHIBIDO NO PAGAR. PROHIBIDO DEVELAR LA DERROTA. PROHIBIDO GANAR. SOMOS ESTUPIDOS, PROHIBIDO CONTRADECIR NUESTRO EPITAFIO.

I.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. Una tierra de oportunidades, si lo que se busca es hacer cosas que no sirven para nada y ganarse el voto de alguna señora de Barrio Norte, Recoleta o Belgrano R.  

Bienvenidos, pasen, pónganse cómodos. Fascinante geografía de decisiones pelotudas. Sombras chinescas. Reduccionismo. Eficacia sobreactuada. Inmediatez santificada. Mucho botox, comportamiento de manual, doble moral y cinismo.
Que vivan los fumadores subacuáticos. Que vivan las “manos negras”. Los cliches. Los opinólogos a sueldo.

Aquí se dice que las putas son horribles. Que coger sin amor es horrible. Y que ser un proxeneta es más horrible todavía.  Aquí se dice que los departamentos privados y cabarets deben ser clausurados; aquí se dice eso y al mismo tiempo se le regala un viajecito a las Bahamas a una secretaria, con el propósito de ligar algún que otro favor sexual.
”Eso no es pagar por amor. Eso es ser un caballero. Usted no entiende nada mi amigo. Lo suyo es envidia pura”. Un fulano de traje prende su habano, se acomoda su panza con ambas manos y le manotea el culo a la primera adolescente que pasa por su lado. Exhala una carcajada hilarante, me mira con  cierto auto-fanatismo y ensaya la primera pitada. El humo dibuja un signo fantasmagórico sobre su rostro excitado. De fondo suena una canción de Cacho Castaña.

Aquí se intenta terminar con la problemática de la promoción de la prostitución y la supuesta apología mediática de la “trata de personas” prohibiendo el mitológico “rubro 59”.[1]
La respuesta de la masa no tarda en llegar. El “rubro 59” desaparece casi por completo. Un éxito.

Los políticos iluminados que propusieron su derogación se rasgan las vestiduras. Sueñan con su inmortalidad en los libros de historia. “Ya hablarán de nosotros, entre guardapolvos, gomas de borrar y lápices de grafito”. La música cambia repentinamente. Marcha triunfal. Giusseppe Verdi vestido de jugador estrella de la selección nacional de fútbol, ingleses apilados, Victor Hugo, relato memorable y barrilete cósmico. 
Silencio, sorpresa. Habilidad gramatical. Dogmas destruidos. La nueva tendencia ofrece el primer veredicto: muerto el “rubro 59”, la rabia por el polvo fácil sigue ultra vigente: “Señorita soltera busca hombre para relación informal”. Salto a la cerca. Página sesenta y pico del “gran diario argentino”.

Risas, escándalo, cine mudo. El gordo y su habano se van por los aires. El gordo pisa la cáscara de una banana, un payaso lo mira y le tira agua en los ojos con una pistola plástica. El gordo se levanta y vuelve a caer esta vez de trompa al piso. Aparecen siete enanos disfrazados de Hannibal Lechter y al oído le susurran el nuevo hit de Justin Bieber. El gordo corre, casi sin ropa.
Primer Acto: Prohibir da felicidad; Segundo Acto: Prohibir motiva la creatividad del impedido; Tercer Acto: Prohibir ridiculiza al artífice de la prohibición.  


II.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. “Gobernador, Gobernador. Quiero solucionar un problema gravísimo. Los chicos están como locos. La noche los vuelve satánicos. Gobernador, Gobernador. Usted que todo lo puede. Usted que todo lo sabe. ¿Qué se le ocurre?”.
El líder rasca su barbilla. Mira fijo a un asesor que no asesora. Misterio. Suspenso. Ansiedad. El líder no puede esperar. Se debe a su público y lanza una respuesta.

Un E.T. platense une su dedo índice con la nariz del jefe distrital. A pocos metros del lugar, un ejército de aduladores rentados festeja la iniciativa de su referente. A partir de ahora todos los boliches bailables a los que concurran los jóvenes bonaerenses deberán tener estricto horario de finalización. Queda absolutamente prohibido que cierren después de las 5:30 am.[2]
Brillante, superlativo. Estructuralmente superior. “Anuncien la medida con bombos y platillos. Esto seguramente ha de posicionarme como presidenciable”. Voceros, papeles al viento, medios de comunicación, conferencias de prensa. Más, me das cada día más. Valeria Lynch.  

Silencio II. Parece que eso de salir todos a la misma hora genera muchos disturbios. En los lugares donde hay más de un boliche (generalmente suelen estar bastante próximos unos con otros) los jóvenes se encuentran masivamente a la salida. Acumulación. Muchedumbre y muchas veces caos. Encima todavía es de noche y los riesgos de camino a casa se multiplican como consecuencia de ello.
Acto megalómano suspendido. El Gobernador sufre un ataque de epilepsia. Benny Hill corretea rubias en el salón principal de la Casa de Gobierno. Nuevamente aparecen siete enanos, esta vez disfrazados de motonautas. Lluvia de sillas. Entre el tumulto se hace presente el club de fans de Kapanga, y en homenaje a su banda de culto recitan la letra de “el mono relojero”, cual coro Kennedy. La primera dama provincial promociona sus perfumes. Dos estatuas vivientes ven caer su maquillaje. Otra vez el mismo payaso de antes y su pistolita carnavelesca haciendo de las suyas.


III.
Bienvenidos al maravilloso mundo del fracaso del prohibicionismo. Las drogas están prohibidas hace años y la historia no cambió ni una coma. El negocio crece. Las muertes se multiplican. No aprendimos nada con las consecuencias de “la ley seca”. Seguimos recitando “padresnuestros”. Dios, falopero mío, armate un  “cigarro” con tu corona de espinas. A la cárcel van los perejiles. Se prohíbe el consumo de estupefacientes, se prohíbe su tenencia; el Estado imperializa su tan particular moral, coloniza almas, ejemplifica, obliga;  y ¿nos quejamos de Cameron y su séquito de piratas? Vaya paradoja. 

Bienvenidos. Abrazo de oso para todos.
Cuánto tiempo sin verte. Estás igual.

Aquí un “noticiero” es “contenido no apto para niños y adolescentes”. No vaya a ser que a los pibes se les dé por estar informados. Está bien. Hay que reconocerlo. Es cierto. Muchos periodistas son despreciables, pero tampoco es para tanto…
Bienvenidos. Tapate los ojos. En la televisión hay una teta. Pezón, pezón. Círculo vicioso que alimenta degenerados. Corrupción maternal. Desecho tóxico.

Yo te aviso cuando puedas volver a mirar. No hagas trampa. Te estoy vigilando.

Maximiliano Postay









[1] http://www.perfil.com/contenidos/2011/07/06/noticia_0009.html
[2] http://www.taringa.net/posts/noticias/3856260/Scioli-se-puso-la-gorra-y-apaga-la-noche.html



13/2/12

Especial San Valentin



Carta N°1: Sólo quiero que me dejen tener sexo con ella      
(Basado en una historia real)
                 
(INCLUYE PROYECTO DE DECRETO “DEL AMOR, EL SEXO Y LA LOCURA”)

“Hace más de un año y medio que sólo la veo vestida. Viene a visitarme al penal todas las semanas. No saben lo linda que es. Me banca siempre. Ahora más que nunca. Me ama como el primer día. Y yo también, quizás, todavía un poco más que entonces.  

En el servicio penitenciario federal sólo me dejan besarla, acariciarla, no mucho más. No puedo cruzar la línea de lo “moralmente correcto”. No me lo permiten. Tener sexo con ella, se vuelve –muy a mi pesar- un deseo de imposible cumplimiento.

Cuando estoy con ella en horario de visitas, tentaciones pornográficas me abordan por completo. 

Tiemblo. Transpiro. No logro fijar mi atención, ni en la comida, ni en los regalos, ni siquiera en las novedades del “afuera”. 

Todo es nada. La veo apenas a cinco centímetros de mi cuerpo y casi que no respondo de mi…

Quiero cogerla. 

A todo esto los guardias me miran inquisidores, como si su objetivo último fuera el control definitivo de cada uno de mis movimientos. 

¿Intuirán que me muero por tenerla a solas y en un cuarto cerrado, al menos un par de horas? ¿Sabrán que sueño con sus tetas, con la humedad de su sexo, con sus gemidos? ¿Sabrán que me desvelo pensando en su último orgasmo conmigo? ¿O qué cada vez que me masturbo, en silencio y por las noches, pienso en ella y el perfume delicado de su ropa interior? Probablemente sí, pero sospecho que poco les importa.

Una tarde, al finalizar una actividad programada con la gente de Caritas, se me ocurrió preguntarle a uno de los guardias el porqué de semejante decisión. Si toda la población carcelaria goza del derecho a “visitas sexuales”, qué hice yo -y el resto de mis compañeros- para no poder satisfacer algo tan elemental como mis impulsos eróticos.

Su respuesta me llenó de ira. Me miró con sorna, de los pies a la cabeza, hizo una pausa, respiró con cierta dificultad y con voz chillona y petulante dijo: “Vos estás loco querido, y los locos no cogen. Acá la normativa es clarísima. Vos no sos un preso común. Vos sos un loquito peligroso y hay ciertas cosas que no vas a poder hacer jamás. ¿Te quedó claro? Ahora seguí con lo que estabas haciendo, y no me jodas más con tus preguntas de pajero.”

Por un minuto pensé en asesinarlo. Aún no sé cómo hice para contenerme. Quizás saber que mañana ella iba a visitarme, pudo más que cualquier provocación uniformada. Además de qué sirve matar a este microbio, cuando todo el sistema parece estar en mi contra. Puta madre que los parió. A veces no entiendo ni siquiera para qué escribo cosas como estas.

Ricardo, el preso con más experiencia de todo el pabellón me sacó todas las dudas apenas unos minutos después. Leer con atención el artículo 68 del Anexo I del Decreto N° 1136/97, reglamentario de la ley de ejecución penal, N° 24.660 fue para mí una puñalada”. 

El artículo 68 del ANEXO I del Decreto N° 1136/97 expresa literalmente que: “No podrá recibir la visita de reunión conyugal (también llamada visita sexual, intima o higiénica –paréntesis mío-) el interno alojado en establecimientos o secciones especiales de carácter asistencial, médico, psiquiátrico o en los que se desarrollen regímenes terapéuticos especializados”

Afirman que la razón de esta medida es que el sexo puede descompensar al “preso loco” o desviar el objetivo y/o la continuidad de su tratamiento.

Para todos aquellos especialistas que vociferan lo antedicho vaya el mayor de mis repudios. Su ortodoxia, insensibilidad y patetismo me dan asco. Vergüenza ajena.  

Algo tan arbitrario e injustificado como eso no puede mantenerse en el ordenamiento jurídico vigente ni un minuto más.

Modificar esto no es para nada difícil. No hacen falta revoluciones, trincheras tira-bombas ni actos heroicos. Sólo la redacción de un pequeño decreto presidencial que derogue la normativa citada –y junto con ella, cada uno de los preceptos que hagan algún tipo de diferencia explícita entre los presos que tienen algún problema emparentado a la salud mental y los “presos cuerdos”-.

Puñado de vistos, considerandos y tres o cuatro artículos que -más o menos- podrían verse así… 

Con ustedes el decreto “del amor, el sexo y la locura”… a militarlo…



Proyecto de Decreto Reglamentario. Ley 24.660. Ejecución de la pena privativa de la libertad para personas afectadas en su salud mental

Visto la ley nacional N° 24.660, con sus modificatorios y complementarios;  los decretos reglamentarios de la ley N° 24.660, N° 18/97, 1058/07, 1136/97, 396/99 y 1139/00;  el decreto N° 457/10, la ley nacional N° 26.657

Considerando
Que en nuestro país la protección de los derechos humanos de las personas con algún tipo de padecimiento o trastorno en su salud mental ha cobrado especial relevancia en los últimos años, adquiriendo inéditos niveles de difusión y desarrollo.
Que prueba de lo antedicho resulta la creación de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, en el marco de la Secretaría de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación, a través del decreto presidencial N° 457/10; y especialmente la promulgación de la Ley Nacional de Salud Mental, N° 26.657.
Que del espíritu de dicha normativa se deduce un notable cambio de paradigma, a partir del cual el contexto socio-cultural del afectado, su humanidad y existencia psico-física, su autonomía, y principalmente la ya mencionada protección sine qua non de sus derechos fundamentales, relegan a un plano netamente residual –cuasi anecdótico-  vetustos criterios médico-positivistas, a través de los cuales la alienación, el encierro y/o el segregamiento del “loco peligroso” eran escenarios harto habituales.
Que a raíz de lo expuesto la salud mental debe interpretarse necesariamente en un sentido amplio “como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona” (Art. 3, párrafo 1, Ley N° 26.657); incluyendo el abordaje integral de todo tipo de adicciones (Art. 4, Ley N° 26.657).
Que dichas transformaciones normativas alcanzan a todas las personas con padecimientos mentales, incluso a aquellas que por cualquier razón, causa o motivo se encuentren privadas de su libertad.
Que desde la Comunidad Internacional dichos criterios son ampliamente respaldados; véase en este sentido especialmente lo estipulado por la “Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad” y por los “Principios de Naciones Unidas para la Protección de los Enfermos Mentales y para el Mejoramiento de la Atención de Salud Mental”; y en líneas generales la normativa internacional tendiente a impedir todo tipo de trato discriminatorio, sectario  y/o excluyente.
Que la ley de ejecución de la pena privativa de la libertad, N° 24.660 viene a regular la convivencia de los internos alojados en establecimientos pertenecientes a la órbita del Sistema Penitenciario Federal. 
Que dicha ley ha sido reglamentada en varias oportunidades por el Poder Ejecutivo de la Nación, con el objetivo abierto y manifiesto de darle mayor operatividad práctica a sus lineamientos generales; véase los decretos presidenciales N° 18/97, 1058/97, 1136/97, 396/99 y 1139/00.
Que varias de esas reglamentaciones alcanzan hipótesis fácticas vinculadas a personas privadas de su libertad con alguna problemática emparentada a su salud mental; perjudicando en los hechos abiertamente a este sector, no obstante las buenas intenciones teóricas que en su momento se pudieron haber tenido.
Que bajo ningún punto de vista tener una problemática vinculada a la salud mental en un ámbito de encierro con las características que poseen los establecimientos del Servicio Penitenciario Federal, puede ocasionar un desmedro extra y/o adicional a la restricción natural a la libertad ambulatoria, que de por sí supone un castigo de tipo penal.
Que la prioridad y objetivo principal de la sanción penal a efectivizarse en un establecimiento penitenciario, debe ser la posterior inclusión social de las personas que la padecen; especialmente cuando se trate de sujetos con evidentes rasgos de vulnerabilidad socio-cultural, tal es el caso de  aquellos doblemente estigmatizados por su condición de “presos” y “enfermos mentales”.
Que mantener normativas tendientes a fragmentar arbitrariamente a la población carcelaria entre “enfermos mentales” y “no enfermos mentales”, en palpable perjuicio de los primeros, además de contrariar el nuevo paradigma referido, supone un inadmisible caso de discriminación estructural ejercida por las propias instituciones del Estado.
Que a los fines de finiquitar dicho estado de situación institucional resulta imperioso derogar la normativa específica que presente estas falencias.
Que han tomado la intervención que les compete los servicios jurídicos de las jurisdicciones involucrados.
Que la presente medida se dicta en el ejercicio de las atribuciones emergentes del artículo 99, inciso 1 de la Constitución Nacional.
Por ello;

La Señora Presidenta de la Nación Argentina

Decreta:
Art. 1°: Las personas privadas de su libertad que presenten alguna afectación en su salud mental, en los términos previstos en la Ley Nacional de Salud Mental, N° 26.657, no obstante su estado de situación judicial y/o  el establecimiento de detención en el que se encuentren alojados, gozarán de los mismos derechos y beneficios que el resto de la población carcelaria.
Art. 2°: Deróguese el Artículo 68 del ANEXO I del Decreto N° 1136/97.
Art. 3°: Deróguese el Artículo 73 del Anexo I del Decreto N° 396/99.
Art. 4°: A los fines de dar cumplimiento a lo estipulado en los artículos precedentes los establecimientos penitenciarios destinados al alojamiento de personas con alguna problemática emparentada a la salud mental, previo impulso de la Dirección Nacional del Servicio Penitenciario Federal, deberán procurar adaptar sus instalaciones edilicias, sus organismos de aplicación y la organización interna de sus recursos humanos y  materiales, en un plazo no mayor a 60 días desde la publicación en el Boletín Oficial del presente decreto; dejándose sin efecto en forma inmediata cualquier disposición administrativa que contraríe directa o indirectamente lo aquí establecido. 
Art. 5: Comuníquese, publíquese, dese a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.   

“Mi libertad, mi condena... mi espina siniestra, el sinsabor del mañana conocido... un reloj sacudiendo mis impulsos y un tocadiscos recitando mis miserias una y otra vez...

Sobredosis incoherente de mis musas... torbellino sosegando mis almohadas… migaja sumisa de un pan para pocos… arteria simulada sin sangre y sin oxígeno.

A vos corazón que latís a medias, a vos que sabés que todo pasa...

Me aparto un segundo para hablar con el tiempo;  nuevamente mil peleas entre dos hombres sin cuerpo..., fracasados sin revancha... aturdidos por el cielo imprevisible de los ceros...

¿Cuál es la razón de tu designio “maldito gigante de piedra y acero”?  ¿Cuál es tu antesala,  tu argumento  “subsuelo pantanoso que hoy me aturde”?

Suspirá… mirame fijo… concentrate… falta menos…”
Maximiliano Postay